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Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos
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Carlos Pajuelo | 16-12-2013 | 11:30

No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY

No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY

Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de decepción, irritación y temor que no se manifiestan a partes iguales.

La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos. Desde esta óptica, la frase “Mi hijo ha suspendido” viene a ser algo así como “mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”.

Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.

Hoy me gustaría hablar del modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos. Así que hoy hablaremos de tipos de “suspendedores”, para que los padres sepamos cómo actuar ante ellos. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.

TIPOS DE “SUSPENDEDORES”

1) El suspendedor sobrado que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: “cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”.

Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.

A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: “Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!”.

 

2) También podemos encontrarnos al “suspendedor calimero”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida”  y “vosotros sólo os preocupáis por las notas”.

Este tipo de suspendedor provoca en los padres una doble preocupación: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.

3) El “suspendedor indignado suele echar la culpa de sus suspensos a características del Sistema Educativo, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo “de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, “yo, más, no puedo hacer”.

4) El suspendedor realista suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta con la finalidad de mejorar su rendimiento.

5) El suspendedor lastimero”, es aquel que suspende y va pregonando como un “quejío” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo.

Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “supendedores mixtos”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.

¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?

Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE), y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.

En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.

Brevemente:

) Mantener la calma. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: “más tarde hablamos”.

2) No dramatizar. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “Hijo me estás matando”, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha.

3) Una vez tranquilos, preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje “porque no he estudiado nada o lo suficiente”.

4) Tampoco debemos olvidar que los suspensos tienen unas consecuencias (que es una palabra más apropiada que castigo). Estudiar es su responsabilidad y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.

5) Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.

6) Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.

7) Tenemos que seguir ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que la podemos estimular, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.

No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos, las respuestas trágico-drásticas no son eficientes y sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza.

Para saber más: Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos

 

  • Galleta

    Carlos, me gusta mucho tu punto de vista práctico y desdramatizador.
    A veces entramos en dinámicas enquistadas que lo único que consiguen es “pudrir” a nuestr@ adolescente en lugar de conectar con él o ella. Nos instalamos en el trono de mandar y ordenar y nos tomamos las cosas que hacen como algo personal hacia nosotr@s, como si fuésemos el centro del universo.Muchas veces, sin darnos cuenta, lanzamos mensajes negativos o mostramos una actitud de hartazgo que pueden predisponer cada vez más en contra del estudio a nuestr@s hij@s.
    Tengo en casa un adolescente que es una hermosura. Aún no ha suspendido nunca, pero se le ven maneras de suspendedor sobrado – indignado, y la única razón de que sus notas vayan en pendiente descendente es que no estudia. Con esta edad, están tan ocupados… 😉

    • carlos.pajuelomoran

      Gracias Maimaimimon por tu certero comentario. Aprender es divertido pero no es fácil darse cuenta de esto cuando se es adolescente. Por eso la vida continúa después de la adolescencia para seguir aprendiendo.

  • Maimaimimon

    Carlos, me gusta mucho tu punto de vista práctico y desdramatizador.
    A veces entramos en dinámicas enquistadas que lo único que consiguen es “pudrir” a nuestr@ adolescente en lugar de conectar con él o ella. Nos instalamos en el trono de mandar y ordenar y nos tomamos las cosas que hacen como algo personal hacia nosotr@s, como si fuésemos el centro del universo.Muchas veces, sin darnos cuenta, lanzamos mensajes negativos o mostramos una actitud de hartazgo que pueden predisponer cada vez más en contra del estudio a nuestr@s hij@s.
    Tengo en casa un adolescente que es una hermosura. Aún no ha suspendido nunca, pero se le ven maneras de suspendedor sobrado – indignado, y la única razón de que sus notas vayan en pendiente descendente es que no estudia. Con esta edad, están tan ocupados… 😉

    • carlos.pajuelomoran

      Gracias Maimaimimon por tu certero comentario. Aprender es divertido pero no es fácil darse cuenta de esto cuando se es adolescente. Por eso la vida continúa después de la adolescencia para seguir aprendiendo.

      • EVA

        Mi marido y yo tenemos a 2 adolescentes en nuestras vidas y hemos pasado por varias etapas sobre todo con la mayor que es la que nos va marcando el camino. Chicos, las adoramos, son estupendas, y a pesar de que se equivocan intentamos si o si seguir animándolas y potenciando todo por lo que luchan cada dia, estando a su lado y proporcionándoles un hogar cálido y de comprensión, aunque llegar hasta aquí nos ha costado muchas lágrimas y tragar saliba en silencio. Para no dar paso a la impotencia que a veces sentimos, y dar paso a la serenidad. SERENIDAD. Son personas creciendo en un mundo con muchos obstáculos, y con serenidad creemos estar enseñándoles a aceptar las equivocaciones o los errores y a continuar. ABRAZOS A TODOS. CORAJE.
        EVA

        • http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres carlos pajuelo

          Gracias Eva y me encanta lo de SERENIDAD Y CORAJE. Las herramientas mejores para educar. Muchas gracias

  • https://www.facebook.com/teresa.salamancabejar Mike

    No está mal el artículo.No se debería de notar tanto el cambio entre 6º de primaria y 1º ESO en el trato de los profesores. No vale decir, sois alumnos de instituto con 13 años: son y hemos sido niños! Igualmente en el caso de 4º ESO a 1º Bach con eso de “si no quereis estar aquí, iros a casa” Eso no es educación. La educación desde casa, el respeto en las aulas.Cuando estudias y maduras sientes que lo que haces, a veces, no está lo suficientemente valorado. El premio de un sobresaliente no es el mismo que el premio de un suficiente, no sabemos si ese suficiente es suficiente en nota o suficiente en conocimiento. Hay padres que no valoran un suficiente y sobre valoran los sobresalientes. Los padres, por regla general, desconocen el potencial de su hijo y de las virtudes y carencias que tienen. Un suspenso no es indicador de nada, dos quizás tampoco pero a partir de ahí es para sentarse y dialogar sobre el posible problema: Qué, por qué y cómo.Por lo general, el que suspende es porque no estudia lo suficiente. Pero, ¿saben los padres que muchos de sus hijos lo pasan mal en las aulas? No encuentran su lugar, no se sienten cómodo o los profesores no MOTIVAN a los chicos, ni motivan ni les ayudan.Saben que sus hijos hacen esfuerzos por tener amigos y ser populares? El precio es muy alto, ser guai es demasiado caro a una temprana edad.Parte del problema está en esos padres: los padres modernos, que tienen a sus hijos en miles de actividades extraescolares y no pasan tiempo con ellos y desconocen cosas de los chicos. SOBRECARGA. No nos culpen a nosotros por ser hijos y por ser los más débiles. No vamos a catalogar a los que hemos suspendido. Basta ya de recriminarnos. Somos ALUMNOS y no ESTUDIANTES. Las notas no contemplan lo que somos ni lo que podemos llegar a ser, las notas es la clasificación y el inicio de la discriminación en las aulas.Puedo decir esto a día de hoy después de haber aguantado a “profesores” -doy fé que están muy lejos de ser eso que dicen ser- y a un sistema que, a día de hoy, premia al que más nota saca y no al que más conocimiento tenga y adquiera a lo largo de su vida, que no etapa educativa.Enseñar a los chicos a valorar el aprendizaje desde pequeños, pasar tiempo con ellos, aprender de ellos y con ellos es el inicio de un buen alumno.

    • carlos pajuelo

      Mike gracias por tu aportación. Es verdad que los padres tenemos una tarea pendiente y es la de encajar nuestra tarea educativa con la tarea que realizan el profesorado. Tarea tambien pendiente por el profesorado. Mientras no demos pasos para caminar conjuntamente, mientras no seamos capaces de ver cada uno lo que necesitamos mejorar, mientras esto no suceda sólo nos quedará tiempo para reprochar al otro lo que ho hacen bien. Para educar, padre y profesores nos necesitamos mutuamente, necesitamos ser capaces de reconocer nuestras carencias y errores y mientras no encontremos ese punto de encuentro me temo que sólo habrá espacio para el reproche.

  • mike

    No está mal el artículo.

    No se debería de notar tanto el cambio entre 6º de primaria y 1º ESO en el trato de los profesores. No vale decir, sois alumnos de instituto con 13 años: son y hemos sido niños! Igualmente en el caso de 4º ESO a 1º Bach con eso de “si no quereis estar aquí, iros a casa” Eso no es educación.
    La educación desde casa, el respeto en las aulas.

    Cuando estudias y maduras sientes que lo que haces, a veces, no está lo suficientemente valorado. El premio de un sobresaliente no es el mismo que el premio de un suficiente, no sabemos si ese suficiente es suficiente en nota o suficiente en conocimiento. Hay padres que no valoran un suficiente y sobre valoran los sobresalientes. Los padres, por regla general, desconocen el potencial de su hijo y de las virtudes y carencias que tienen.
    Un suspenso no es indicador de nada, dos quizás tampoco pero a partir de ahí es para sentarse y dialogar sobre el posible problema: Qué, por qué y cómo.

    Por lo general, el que suspende es porque no estudia lo suficiente. Pero, ¿saben los padres que muchos de sus hijos lo pasan mal en las aulas? No encuentran su lugar, no se sienten cómodo o los profesores no MOTIVAN a los chicos, ni motivan ni les ayudan.
    Saben que sus hijos hacen esfuerzos por tener amigos y ser populares? El precio es muy alto, ser guai es demasiado caro a una temprana edad.

    Parte del problema está en esos padres: los padres modernos, que tienen a sus hijos en miles de actividades extraescolares y no pasan tiempo con ellos y desconocen cosas de los chicos. SOBRECARGA. No nos culpen a nosotros por ser hijos y por ser los más débiles. No vamos a catalogar a los que hemos suspendido. Basta ya de recriminarnos. Somos ALUMNOS y no ESTUDIANTES. Las notas no contemplan lo que somos ni lo que podemos llegar a ser, las notas es la clasificación y el inicio de la discriminación en las aulas.

    Puedo decir esto a día de hoy después de haber aguantado a “profesores” -doy fé que están muy lejos de ser eso que dicen ser- y a un sistema que, a día de hoy, premia al que más nota saca y no al que más conocimiento tenga y adquiera a lo largo de su vida, que no etapa educativa.

    Enseñar a los chicos a valorar el aprendizaje desde pequeños, pasar tiempo con ellos, aprender de ellos y con ellos es el inicio de un buen alumno.

    • carlos.pajuelomoran

      Mike gracias por tu aportación. Es verdad que los padres tenemos una tarea pendiente y es la de encajar nuestra tarea educativa con la tarea que realizan el profesorado. Tarea tambien pendiente por el profesorado. Mientras no demos pasos para caminar conjuntamente, mientras no seamos capaces de ver cada uno lo que necesitamos mejorar, mientras esto no suceda sólo nos quedará tiempo para reprochar al otro lo que ho hacen bien. Para educar, padre y profesores nos necesitamos mutuamente, necesitamos ser capaces de reconocer nuestras carencias y errores y mientras no encontremos ese punto de encuentro me temo que sólo habrá espacio para el reproche.

      • teoadorno

        NO es verdad. Insisten en que “los padres deben preocuparse, atento a que hacen los hijos en su cuarto, ayudarles en sus tareas, buscar con ellos las respuestas y razonarles…” Quién se supone está instruyendo a los chavales? Que sean instruidos por los docentes! Los padres tienen que ser padres. Los padres hablamos con nuestros hijos de la vida, de nosotros en el mundo, en la sociedad, de la familia y nuestras mascotas, de hacer las comidas, las duchas, la limpieza, de ver una peli juntos, de llevarles a un concierto de Mozart — aunque no quieran — enseñarles a conducir, hablar de amores … es decir , la instrucción de mates, lengua, idiomas física debería ser una cuestión entre los docentes y nuestros hijos — y que ellos puedan escoger libremente a qué quieren dedicar su vida. Para que así nosotros podamos ser padres. Para eso las sociedades gastan billones. A mis hijos les educo YO; los docentes están para instruir.

  • Maria Misoplon

    En la empresa misoplon.com nos gusta que los niños mantengan la ilusión por los Reyes Magos y por eso hemos desarrollado la idea de que Melchor, Gaspar y Baltasar respondan a las cartas de los niños. Para ello y mediante la colaboración de los padres, ponemos a su disposición nuestra herramienta y en unos sencillos pasos podrán dejar preparada para el envío una carta totalmente personalizada para sus hijos. Esperamos que les guste.Misoplon.comhttps://www.misoplon.com/web/b…

  • Maria Misoplon

    En la empresa misoplon.com nos gusta que los niños mantengan la ilusión por los Reyes Magos y por eso hemos desarrollado la idea de que Melchor, Gaspar y Baltasar respondan a las cartas de los niños. Para ello y mediante la colaboración de los padres, ponemos a su disposición nuestra herramienta y en unos sencillos pasos podrán dejar preparada para el envío una carta totalmente personalizada para sus hijos. Esperamos que les guste.
    Misoplon.com

    https://www.misoplon.com/web/blog/haz-que-tus-hijos-reciban-una-carta-personalizada-de-melchor-gaspar-y-baltasar/

  • https://www.facebook.com/app_scoped_user_id/10153848752246971/ dan78bruno_62510

    Creo que un Coaching especializado puede ayudar a alumnos que estén en riesgo de Fracaso Escolar para que puedan tomar la responsabilidad y superarlo, para concretar qué quieren en la vida y para seguir adelante su camino aprobando y siendo felices a la vez.En la web danibrunocoaching.com se puede ver cómo conseguirlo.

  • teoadorno

    Mala, destructiva, desmotivante metodología por los docentes — rutina, repetición: corregir deberes, 10 minutos; mirar (del libro) el tema que toca, 10 minutos; más deberes para la próxima, 10 minutos; disciplinar (pablito mira pa’ lante; manolito no hables; fulanito despierta) 20 minutos. Y esto repetido ad nauseam. Y eso los días que hay suerte. He estado observando clases donde el alumnado no había recibido ni 10 minutos de instrucción en todos los 50 minutos de clase. El resto, disciplina y lucubraciones del docente. Muchos docentes sufren de histerismo: literalmente con repentinos ataques convulsivos innecesarios, confundiendo al alumnado. Arbitrariedad por parte de los docentes hacia los alumnos es también plaga: es común encontrar a docentes que, sin rubor, dan preferencias a unos alumnos sobre otros (cuando era chaval en los 80, esto se reflejaba en las palizas físicas que docentes daban a los chavales más vulnerables.) Así, en demasiados casos observados, los que sufren de infantilismo no son los chavales sino los docentes. En España hay una metodología letal. Es una realidad el hecho de que, haberles les hay, y yo he conocido a alguno, pero es rarísimo encontrar a un docente con auténtica vocación y con ganas de motivar al alumnado. La inmensa mayoría que entra a trabajar en la docencia de ESO y Bachiller es por el terror a la precariedad, a la inseguridad, al desempleo, a la pérdida de status después de la universidad. Como consecuencia prima la rutina. Cuando las escuelas están situadas en zonas de pobres y clase trabajadora humilde, hay docentes que cubren su fracaso como docente con el difícil contexto social de los alumnos. Pero hay algo peor todavía: en las materias de matemáticas e inglés, que tantos insomnios dan a las familias, hay excesivos suspensos en las aulas. Pero también hay 9s y 10s. ¿Esto quiere decir que la docente imparte bien sus clases? No. Requieran saber cuantos de esos alumnos con aprobados y sobresalientes en mates e inglés gozan además de tutores-clases privadas. Los docentes jamás se lo van a decir. Eso es “información reservada.” Pero se lo digo yo: todos. Y finalmente: La sociedad no debería hacer sufrir a chavales de ESO tantísimo deber diario — y no digamos los indecentes tamaños de deberes que imponen a niñitos de primaria. Esto de por sí debería ser una flagrante atentado a los derechos humanos de los niños. Los niños se levantan a las 7 de la mañana y no vuelven hasta las 3 de la tarde. Eso son 8 horas. Debería más que bastar como en los países del norte de Europa. Vaya usted a trabajar 8 horas y cuando vuelva a casa haga otras 3, 4 horas. Ustedes, los adultos de un país que en sí es un fracaso político y social, estan volcando sobre las espaldas de sus menores todos sus miedos retrógrados, sus propias aspiraciones contaminadas por una cultura post-mortem. Pero los chavales también se hacen preguntas, muy interesantes, sobre la sociedad que les rodea y que no comparten con ustedes – porque saben que ustedes, los adultos, son también parte del problema.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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