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San Valentín, celebramos el amor
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José María Fdez Chavero | 13-02-2017 | 21:19

El 14 de febrero nos invita a celebrar el amor de pareja de manera especial, aunque sabemos que está presente en los 365 días del año, 366 si es bisiesto. No es una cursilada, ni es el patrón de tiendas y grandes almacenes. Tampoco es sinónimo de tarjetas cariñosas, o de flores, joyas, viajes o veladas románticas, aunque no son incompatibles. San Valentín, 14 de febrero, nos permite prestar especial atención al amor en pareja. Ésta no discrimina sexos, ni edades, ni razas, ni credos, ni clases sociales o partidos políticos. Amarse no necesita contratos escritos ni verbales, ni ceremonias religiosas ni civiles para tener sentido y prosperar, aunque es cierto que la expresión pública y el compromiso ante la sociedad y, en el caso de los creyentes, ante Dios tiene su importancia y añade a los enamorados un sentido especial de vivencias y unión.

Hay varios elementos fundamentales en la pareja. Son el respeto mutuo, la confianza, el compartir la vida y la atracción física y psíquica. Cuando alguno se debilita puede recuperase con esfuerzo y gratuidad pero si desaparece entonces la separación puede hacerse presente en no mucho tiempo. La falta de respeto destroza la paridad tan necesaria para amarse, a partir de ese momento uno explota la intimidad del otro, lo debilita en su identidad y lo anula.

La pérdida de confianza desintegra la tranquilidad, imprescindible cuando se comparte tiempo, espacio y existencia. Sin confianza nos introducimos en el mundo de la sospecha, de las dudas sobre la exclusividad, de los celos. Si cada uno hace lo que le apetece, sin tener en cuenta al otro, entonces iniciamos el camino hacia la pregunta de qué hacemos juntos y de ahí a la ruptura el trayecto es corto. La atracción física y psíquica son los primeros elementos desde el punto de vista cronológico, aunque las hayamos recogidos en último lugar. El sentirse deseado y el desear son emociones nobles y de gran fuerza, lleva a la conexión, a fundirse ambos en uno.

Estos elementos van combinándose y enriqueciéndose, cimentando una convivencia libre y comprometida que nos ayuda a crecer y a madurar como individuos y como parejas. Muchas veces el querer y los afectos se desvanecen sin poder encontrar culpables y no por ello esas personas deben renunciar a un futuro en el que haya nuevas relaciones de amor.

Si bien estos elementos cimentan la unión, el amor es mucho más. Posee la cualidad de convertir lo que toca en algo maravilloso, digno de dedicarle este día de febrero. Es uno de los temas más tratados a lo largo de la historia de la humanidad en libros y escritos, en canciones y melodías, en obras de teatros y películas y en todas las actividades diarias. El amor es paciencia y silencio, son risas y lágrimas, dolores y sufrimientos, encuentros y despedidas, perdón y vuelta a empezar. Supone no desesperar ante los problemas de cada jornada y es mirarse sin esperar nada a cambio. El permanecer en esta realidad de la pareja no se improvisa, no se fuerza ni se deja al libre albedrío, se busca. Dedico estas líneas a nuestros padres que nos dieron la vida y a las personas que queremos y con las que vamos creciendo y disfrutando, a pesar de las dificultades.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.