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El sentido de mi vida
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José María Fdez Chavero | 17-04-2017 | 09:13

Me decía una persona soltera, sin hijos y sin pareja que su vida no posee la misma trascendencia que la de sus hermanos porque estos tienen relaciones de parejas y la obligación de sacar adelante a sus hijos. No estuve de acuerdo y así se lo manifesté. No estábamos teniendo en cuenta todas las variables presentes en este asunto del sentido de la propia existencia. Paso a explicarme.

Pienso en lo que nos rodea y cómo nos influye a la hora de dar valor a nuestras vidas, y llego a la conclusión de que no es el mucho tener lo más importante. Para ser feliz no es necesario gozar de cuantiosas posesiones porque creeríamos que los únicos llamados a ser felices son las personas ricas y nunca las consideradas pobres. No es más dichoso el de la casa con más metros cuadrados, o el del coche de mayor potencia, o de la nómina más abultada, aunque todo esto sí hace la vida más cómoda.

Nosotros analizamos e interpretamos lo que tenemos para después otorgarle un valor, y de éste dependerá el estar contentos con la casa, con el coche o el sueldo. La importancia de algo no solo procede de su valor objetivo, sino también de la interpretación subjetiva que hacemos. Me atrevo a afirmar que en este segundo aspecto radica el valor fundamental y duradero de las cosas. Podemos estar orgullosos y contentos con el apartamento, aunque sea pequeño, o con el coche utilitario o con el sueldo base porque son el resultado del esfuerzo personal y familiar.

 

Nuestra vida no encuentra su razón de ser en tener hijos o trabajo o padres. Lo descubre en el mero hecho de existir. Es la existencia la que le otorga el valor. Cada vez que respiramos nos dice que hay vida, que tenemos la posibilidad de estar bien, de cambiar, de mejorar y de avanzar en el difícil camino de hacerse persona.

En el sentido de la propia vida se pueden encontrar muchas tonalidades diferentes y cuando lo que nos rodea es valorado de forma positiva por nosotros, entonces adquiere tonos de alegrías, de entusiasmo, sosiego, madurez y si lo que tenemos no nos satisface entonces nos proporciona tonalidades de claroscuros, tristezas, llantos y melancolías. Por todo ello, es prioritario que en las casas, colegios, medios de comunicación y sociedad en general enseñemos a nuestros niños y jóvenes a reconocer lo que somos y a estar contento con lo conseguido con el esfuerzo diario, que el ser está por encima del poseer.

Transmitamos también que cuando el corazón deja de latir y los latidos desaparecen, las vidas de todos se igualan en la muerte y ya todo da igual, menos para los que creemos que el ser humano es un ser trascendente, llamado a salir de sí mismo para encontrarse con los demás seres de la naturaleza y con alguien al que llamamos Dios y que recibe otros nombres según las zonas del universo. Te deseo feliz día, base de la felicidad.

 

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.