Programar el Festival debe ser difícil, tanto como echar números para que cuadren y completar dos meses de representaciones. En los días previos se discutió si comenzar el 59 Festival con el Ballet Nacional de España, era apropiado o no. Ayer, en el estreno, no se dirimió esta incógnita, pero el trabajo del Ballet Nacional hizo olvidar los debates y encandiló a un público que aguantó el intenso calor de la capital extremeña.
En una ‘noche de abanicos’ comenzó Medea con la interpretación de la Orquesta de Extremadura. En una primera parte que para muchos sobraba en el estreno, no por la calidad de nuestra orquesta, de sobra demostrada, sino porque no cuajó los 20 minutos de actuación en solitario del conjunto musical. Hizo, por momentos, que el público desconectara del estreno y muchos se plantearon al terminar el por qué de esta primera parte. Pero estas dudas se disiparon tras el descanso. Sin duda, necesario, ya que el intenso calor abarrotó las barras situadas tras las caveas en búsqueda de refrigerios que hicieran más llevadera la noche. Y con la bebida fría llegó la pasión más calurosa. La de Maribel Gallardo y Francisco Velasco en los papeles de Medea y Jasón. Pura raza. Durante algo más de 60 minutos envolvieron el Teatro Romano, no sólo de danza, sino de un halo dramático que traspasaba el puro ballet.
El montaje no es nuevo, no se estrena…Pero verlo en la escena del Teatro, casi 14 años después, te traslada a las Medeas más profundas de las que hemos disfrutado en el Teatro Romano. Se nota la mano del fallecido Miguel Narros, en la concepción del montaje y en el vestuario. Narros fue homenajeado ayer en Mérida. Y revisando la Medea del Ballet Nacional, compruebas cómo Tomáz Pandur, y su inolvidable Medea de Blanca Portillo, tiene muchas semejanzas con la puesta en escena que ayer vimos en Mérida. El dolor, la locura de su protagonista, el amor, los celos envenenados…Medea no fue una heroína, aunque ayer, en el trabajo de Maribel Gallardo provocó que muchos se sintieran identificados y defendieran la barbaridad que hizo Medea por venganza, por celos…por una esquizofrenia amorosa casi injustificable.
Y en esta segunda parte fue cuando la Orquesta de Extremadura se lució. Demostró estar al nivel de la mejor orquesta europea, y con la batuta calmada, pero intensa de José Antonio Montaño, nos trasladó por los deseos de Medea en cada escena. Y qué mejor manera de contar la locura pasional de su protagonista que a través del flamenco…perfecto. Medea estará en cartel hasta este domingo. La próxima semana comienza el teatro, con una propuesta de José María Pou, que ya sobre el papel, es interesante, diferente y atractiva. De momento, no olviden su abanico para disfrutar de las noches emeritenses.