Como uno es nuevo en esto de los blogs y sabiendo que “donde fueres haz lo que vieres”, me tiro al barro con el tema de moda que no es la crisis ni el rescate. La blogosfera placentina habla de niños y perros. Me he reído con las ocurrencias y vivencias de mis compañeros. Entiendo su postura y me siento identificado con los dos; sencillamente porque hasta hace muy poco tiempo yo, con respecto a los hijos de los demás, era de la misma opinión que “Colindantes” y aun tenía más claro lo que plantea “Altresbolillo” porque ni niño, ni perro, ni gato, ni canario. Aunque, quizás por defecto profesional, me siento más cerca de las personas.
Pero como cambia el cuento cuando te toca. Cuando tienes entre tus manos una muñequita que se mueve (el proceso hasta llegar aquí lo obvio) y te dicen “ala, chaval. A comer huevos que ya eres padre…” Cualquier parecido con la realidad anterior es pura coincidencia. Olvida pelis, libros, internet, cañas, largas horas de sofá, etc. El mundo deja de girar a tu alrededor y te conviertes en un satélite de lo verdaderamente importante. ¿Y la fiesta…? Jajá, ¿Qué es eso? Vuelves al seno familiar a pedir ayuda como un estudiante vuelve a casa después de terminar la carrera. Y lo más gracioso es que, para salir un día de fiesta… ¡Tienes que volver a pedir permiso a tus padres para que se hagan el favor de quedarse con tu vástago!. Te das cuenta que has firmado una hipoteca de por vida y empiezas a entender el término “carga familiar“.
Pues a pesar de todo no cambio el retoño por nada. Ahora incluso me arrepiento no habérmelo planteado antes. Es una pasada ver como crece, empieza a hablar, aprende a comer, te abraza y te dice papa (el perro lo tiene más complicado). Cada día te sorprende con un comentario que te deja a cuadros, con una ocurrencia que te saca una sonrisa sana. Es una responsabilidad pero tampoco es tan difícil. No es necesario tener un Master para sacar un pimpollo adelante.
Solamente un poco de paciencia y suerte con tu pareja (yo la tengo), responsabilidad en lo que haces y suerte con la salud. El resto viene dado, pero amigo, solamente un apunte, si tuviese que dar un bofetón por cada cosa que la peque no hace como me gustaría ya me hubiesen quitado la custodia. Así que tampoco me puedo pasar el día regañando porque sería un amargado y no creamos que educamos más por reñir más.
Aunque algunos no se lo crean, en la educación de los niños y los jóvenes entran tres factores en juego: la familia como primer agente educador. Esos padres sobre los que todo el mundo carga las tintas cuando los menores se salen de la línea. La escuela, que siempre ha sido el elemento educador por excelencia, y a la que los padres echamos la culpa de los fracasos de la prole.
Por último la sociedad, que es el mayor bloque educador, entre otras cosas, porque todos pertenecemos a esa sociedad y porque todos somos agentes socializadores propios y de los demás. Socializar es educar. A mi entender el caso del portero automático necesitaba de una presión simpática pero firme del agente paterno y del agente social para que al churumbel le quede claro que no todo vale.
Al final lo más importante de todo es tener la posibilidad de decidir si prefieres niño o perro y, tan importante como esto, es poder decidir cuándo lo quieres tener. La prevención de embarazos no deseados y ETS´s es una asignatura pendiente generación tras generación donde la educación y la información juegan un papel muy importante pero que, a la hora de la verdad, es la vida misma porque depende de la decisión que tomes en el momento que hay que tomarla. Ojo, no te nubles.