Extremeniños: El sexo de los angelitos | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es

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Israel J. Espino

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Extremeniños: El sexo de los angelitos

Ilustración: Jimber

Habíamos dejado a las extremeñas que querían concebir bebiendo caldo de araña, entre otras exquisiteces preferranadrianas y damos por supuesto que, después de tentar a la suerte en las piedras caballeras y bañarse a la luz de la luna, han conseguido su propósito.

 Tenemos, pues, a la moza, preñada o a punto de preñarse, y ahora hay que pensar si tenemos preferencias en el sexo de la criatura. No problem. Si queremos concebir un hijo varón hay que procrear sólo en cuarto creciente y en cuarto menguante, y recostándose el hombre sobre el lado derecho. Niño al canto o marido herniado, no falla.

 Afirma Domínguez Moreno que en Gargantilla y Jarilla la embarazada tiene que comer la corteza de pan si lo que desea es traer al mundo un niño, y la miga si lo que quiere es niña..

En Garrovillas para tener un niño hay que comer mucho pepino... (Fotografía: Jimber)

 Más lógico es que en Alía, Santibáñez el Alto, Zorita, Abadía, Granja de Granadilla y Garrovillas la embarazada, ya desde los primeros momentos y siempre que desee el nacimiento de un varón, incluya en su dieta alimentos a los que el pueblo les atribuye sexo masculino, tales como pepinos, zanahorias, nabos y huevos, tomándolos en ayunas y sin condimento de ninguna clase.

En algunos núcleos de la Sierra de Gata la gestante bebía incluso sangre de toro cuando deseaba tener un niño, ¿hay algo más macho?

 En Plasencia la embarazada que quiere un varón lo primero que tiene que hacer al levantarse cada mañana es dar unos golpes con la mano del almirez dentro del cuenco. Pero en caso de que busca es tener una hija la operación había de ser la opuesta: el cuenco golpeará la mano del almirez.

 El sonido es lo que cuenta en Cerezo. El investigador Domínguez Moreno afirma que la embarazada tiene que poner un cencerro a una vaca o carnero de su propiedad. Si se busca una niña hay que atascar el instrumento con telas o hierbas para que no toque. Pero si lo que desea es un hijo hay que dejar el campanillo libre de estorbos para que toque al moverse el animal. Obligatorio es que el cencerro esté colgado hasta el día del parto.

En Albalá, si se quiere niña, hay que meterse en casa antes de la puesta de sol (Fotografía: Jimber)

En Ceclavín y Torremocha tienen un método más cansino: la mujer en estado que busque el nacimiento de un niño tiene que descalzarse primero el pie derecho cuando vaya a dormir y, al levantarse, tiene que ponerse en primer lugar ese mismo zapato. En caso de no hacerlo así durante toda la gestación, ya sabe que su parto dará al mundo una hembra.

 En Albalá la cosa resulta menos complicada. Para tener una niña basta con que las gestantes se metan en casa todos los sábados antes de la puesta del sol. No sabemos si funciona, pero al menos el marido estará tranquilo, y la preñada, recogida.

Algo es algo.

Leyendas y creencias de una tierra mágica

Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.meridasecreta.com


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