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Israel J. Espino

Extremadura Secreta

Extremeniños: Cómo ser estéril y no morir en el intento

Ilustración: Borja González Hoyos

Hoy es el Día Mundial de la Infancia, así que tenemos una excusa perfecta para hablar de cómo hacer “extremeniños” con ayuda de la magia castúa. Por ejemplo, para acelerar el parto de una embarazada sólo hay que darle a tomar  un caldo de araña. Pero empecemos por el principio.

El extremeño, como todo hijo de vecino, quiere descendencia. Pero a veces pasan los años y  las criaturas no llegan. Entonces es cuando el extremeño, sin dejar de rezarle a los santos, empieza a encomendarse a la magia.

Pero primero es menester saber si la mujer es estéril, no vaya a ser que sólo sea un poco “tarda” en eso de concebir. Porque el hecho de que la infertilidad sea debida al hombre, ni se plantea. Que aquí somos todos muy machos.

A Publio Hurtado se lo contaron muy clarito: para averiguar si una mujer es fecunda o estéril, basta untarle con saliva la parte superior de los párpados. Si se secan rápidamente, es fecunda. Si permanecen húmedos, es estéril. Sin embargo, Dominguez Moreno afirma que en los pueblos cercanos a Cáceres (Torreorgaz, Torremocha, Torre de Santa María) el resultado afirma lo contrario. Vamos, que encima de estéril, te escupen.

 Afirma el mismo investigador que en San Martín de Trevejo, Eljas y Villamiel, la moza ha de arrojar a la lumbre el hueso del muslo de una liebre, y si el hueso arde sin estallar su fecundidad queda asegurada.

Si la mujer es fértil, su cabello se transformará en una culebra (Fotografía: Jimber)

 Más curiosa es la creencia que recoge en Santa Cruz de la Sierra, Cachorrilla y Ahigal, y que aún se practicaba a principios del siglo XX, y que utilizaban los hombres para conocer la fecundidad o esterilidad de su amada: Se coge un cabello de la moza, se introduce en una botella de agua clara y se mantiene a la luz de la luna durante los siete días de plenilunio.

Si la mujer es estéril el pelo seguía siendo un pelo, pero si la mujer es fértil el cabello se transformará en una culebra. Para darle más emoción al asunto, si la culebra nace de un cabello rubio será inofensiva, pero si nace de un cabello oscuro la bicha será más mala que la quina.

En Miajadas, Alía, Oliva de Plasencia y Pozuelo de Zarzón los mozos cosían al sombrero un cabello de sus prometidas, que a los pocos días cambiaba de color si la moza era fértil.

 Una vez que comprobada la esterilidad de la moza, hay que ponerse a trabajar para “desesterilizarla” y, aunque en cada casa, existe un remedio, lo mejor es ponerse en manos de “profesionales”.

 Así comienza un auténtico repertorio de extraños ritos que la pobre estéril debe llevar a cabo para concebir. Algunas curanderas extremeñas, entre ellas las de Guijo de Santa Bárbara, afirman que para que una mujer estéril conciba un hijo solo tienen que realizar el coito con el pie izquierdo apoyado en la pared.

 Otra opción es buscar (si hay narices) a una melliza soltera nacida en Jueves Santo y convencerla de que pisotee los lomos de la estéril. Aunque supongo que también es importante convencer también a la estéril de que se deje pisotear por la melliza…

 Otras curanderas aconsejan a las estériles que al realizar el coito procuren que la cabeza y los miembros superiores estén más bajos que las caderas. Después hay que colocar una almohada bajo las caderas por espacio de seis horas.

 Así, aunque no consigan engendrar siempre pueden pedir trabajo en el Circo del Sol.

 Pero no todos los métodos son tan arduos. El agua es vida, y en Extremadura, desde la prehistoria, las mujeres han acudido a baños como el de Alange, Baños de Montemayor, Brozas y Pedroso de Acim para curar la esterilidad.

Las aguas de los ríos fecundan por dentro y por fuera (Fotografía: Jimber)

Si no se tiene un balneario a mano no hay problema: basta con bañarse en el río, siempre que los baños sean número impar y que se realicen a la luz de la luna.  Si se prefiere que el agua vaya por dentro, solo hay mezclar el agua de tres fuentes o de tres ríos y beberla en ayuna, siempre que el líquido elemento haya sido recogido por la estéril entre la puesta y la salida del sol.

 Y si las posturas acrobáticas y los baños no dan resultado siempre se puede pasar a la farmacopea casera. A la pobre estéril se le da de comer nueve granos de excremento de liebre virgen y, según Publio Hurtado, “parirá como una coneja”. Si no funciona, siempre se le puede poner una guarnición de baba, matriz, y sangre. Mano de santo, oiga.

 Para pasar el mal trago se le puede ofrecer un vino blanco aliñado con raspaduras de las cadenas que hay en las catedrales de Coria y Plasencia. No me lo invento, que lo asegura en otro estudio el investigador Domínguez Moreno, y de esto sabe un montón.

 Y si queremos amuletos fecundadores, hay para todos lo gustos: se coge una bolsita y se cuelga al cuello. En su interior, podemos elegir: pedazos de altares, camisas de culebra, cintas santas, dientes de ajo, una hoja del evangelio de San Juan, un pedazo de tela manchada en sangre de toro… también funcionan las conchas (obvio) y los cuernos (también obvio…) y los colmillos de jabalíes y los espolones de gallos, pero siempre que se lleven al cuello engarzados en plata o en oro.

 Con todo esto y más que se me queda en el tintero, la que sigue estéril en Extremadura es porque quiere, porque tenemos hasta una hierba que te embaraza sin necesidad de macho:

 “Nace en el campo una yerba,

qu’ es una yerba mu rara;

quien pasa encima de ella

luego se encuentra preñada”.

Y aún le ponen nombre en  Montánchez, Zarza, Arroyomolino y Benquerencia:

Si supieran las mujeres

qué hierba es la borrasca,

no harían falta los hombres,

que ellas solas se empreñaban”.

 Pues eso.

Una puerta abierta a nuestros mitos

Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.meridasecreta.com


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