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Etiqueta: bruja
El tesoro del castillo
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Israel J. Espino | 01-11-2017 | 08:50 |0

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Si hay un lugar adecuado para esconder un tesoro es sin duda un castillo. Y castillos hay que jalonan la geografía extremeña y que ocultan, en lo mas profundo de sus entrañas, el brillo siempre vivo del oro más puro, aguardando al avispado que consiga descubrirlo.

Hay fortalezas que reúnen en sí mismas todos los tópicos de los tesoros ocultos: cueva, serpiente, castillo y monedas de oro. Otros están custodiados  por fantasmas, por moros, por “bichas” o por maldiciones, y los hay simplemente que están encantados. Otros muestran en sus piedras  los símbolos secretos que nos acercan al tesoro, mientras que otros se ofrecen ellos mismos como punto de partida para la búsqueda del sueño. Unos se yerguen aún fuertes y desafiantes, mientras que otros yacen en la tierra, como mastodontes moribundos, abandonados a los vientos del invierno y a los mil soles del estío extremeño.

Como en todas las leyendas, de unos tesoros hay pelos y señales, mientras que de otros solo queda el eco de algunas consejas de viejas que apenas ya se susurran en las noches al

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El hombre lobo extremeño: Cómo convertirse en lobisome
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Israel J. Espino | 08-05-2016 | 18:08 |0

 

 

Ilustración: Charles Lebrun (Siglo XVII)

Al hombre lobo extremeño se le conoce, según nos contaba hace más de un siglo el gran  Publio Hurtado, con el nombre de lobushome o lobisome, igual que en las tierras galaico-portuguesas. No es extraño, puesto  que el lobisome  (o al menos, su leyenda), se introdujo en Extremadura desde Galicia pasando por Portugal. Y lo sabemos porque donde más abunda este ser peludo y maldito es en las localidades fronterizas de La Raya, ese territorio mágico entre dos reinos, aunque en con el tiempo y la ayuda de las noches de plenilunio se fue adentrando hasta el mismo centro de la región.

Así lo atestiguan retazos de nuestra tradición oral como Mae Bruxa (Madre Bruja), una bella canción  recogida por el Grupo Folclórico “El Depertar”, de Cedillo, una canción que pertenece al repertorio de canciones y danzas de esta localidad y que ha sido popularizada por Acetre,. En su estribillo se relaciona al hombre lobo como compañero de las brujas:

“Tua mãe é bruxa, tenho medo dela.

Tenho medo dela, também do seu homem.

Tua mãe é bruxa, teu pai

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Los Zánganos: bailando en la oscuridad
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Israel J. Espino | 27-06-2014 | 18:53 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Donde hay patrón no manda marinero, y en Extremadura donde hay bruja no manda zángano. Pero, ¿qué es un zángano? Pues además del conocido insecto es como se llama en esta tierra a los hombres que están al servicio de las brujas, ayudándolas en sus quehaceres y alegrándolas en sus aquelarres.

La mayoría de los zánganos no son brujos, pues no tienen magia, pero suelen ser personas cercanas al brujerío, que reciben beneficios por los trabajos que realizan. El más destacado de sus menesteres es tocar el tamboril en las reuniones nocturnas, un tamboril a cuyo son bailan las brujas  en los claros de los altozanos y en los calveros de los bosques.

En la alquería hurdana de Aceitunilla le contaron al antropólogo Flores del Manzano cómo un tratante de animales que venía de la alquería de Ladrillar,  bien entrada la noche, vio en lo alto un cerro un corro de brujas bailando como locas. Y entonces se dio cuenta de que el zángano, el que hacía de tamborilero para las brujas, era un vecino de Asegur.  Ni corto ni perezoso llegó incluso a hablar

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Ni tantos ni tan calvos: los crecepelos mágicos
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Israel J. Espino | 26-05-2014 | 19:59 |0

 

Ilustración: Borja González

Extremeños calvos ha debido haber desde que el mundo es mundo, y ya en el siglo XVII la Santa Inquisición, según nos cuenta el investigado Fermín Mayorga,  echa mano de hechiceras que se dedican, entre otras cosas, a hacer crecer el pelo allí donde se ha perdido.

Ines Sánchez, alias “La lindica”, era una curandera de La Haba que allá por el 1638 ya recetaba fórmulas magistrales para ello. Solo había que tomar “cagadas de rata”, unas moscas y un poco de aceite, freírlo todo junto y untarse la zona en la que se quería que creciese el pelo. Mano de santo, oiga.

El pueblo de La Haba debía ser la Meca de los calvos por esas fechas, porque otra hechicera, llamada María de Sande también fue condenada  en el mismo año por la Santa Inquisición por hacer crecer el pelo, además de por intento de asesinato mágico. La bruja mandaba enterrar un gato negro y esperar a que empezase a pudrirse. Cuando la putrefacción del animal comenzaba había que coger la grasa del minino y utilizarla como jabón sobre la zona calva.

Otro remedio que mandaba, para quien no

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La cocina de la muerte: al rico sapo venenoso
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Israel J. Espino | 12-01-2014 | 21:06 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Siempre ha habido muchas brujas en Extremadura, incluso de las asesinas, “de las que inyectaban cualquier cosa a una naranja y te la daban a comer. Y el que se la comía, cascaba”.  Así de clarito  se lo contaba un vecino de La Codosera al antropólogo  Luis M. Uriarte,  hace unos pocos años.

Hablábamos hace poco del éxito de las manzanas envenenadas por estos lares, pero no eran los únicos alimentos peligrosos. Las brujas se cuidaban muy mucho de buscar ingredientes letales en la naturaleza, a falta de farmacias en los pueblos.

En la misma Codosera , a mediados del siglo XX todavía se podían encontrar uno. Mientras paseaba, varios sapos colgados en las parras, atados por una pata con una cuerda, y debajo, un plato estratégicamente colocado  recogiendo la baba de los sapos. Y es que en la Codosera había una bruja. Se llamaba la Tía Lechona. Las madres enseñaban a los chiquillos que, al pasar por su puerta, tenían que hacer la higa con los dedos, para protegerse.

Y todavía hay paisanos que recuerdan haber visto, pasando el arroyo

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La verdadera historia de la bruja, la madrastra y la manzana
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Israel J. Espino | 13-12-2013 | 08:20 |0

 

 

Ilustración: Jimber

 

La bruja de Blancanieves era extremeña. Como lo oyen. O al menos, aquí tuvimos una que se le parecía. Con madrastra y manzana envenenada incluida. Y de carne y hueso.

 

Se llamaba la bruja María la Panda, la ha rescatado del olvido Fermín Mayorga y vivía en LLerena,  conocida y reclamada en toda la región.

 

La moza Manuela Mateos tenía 34 años y vivía en Trassierra. Corría la cuaresma de 1784, y su madrastra,  Antonia Polanco, cae enferma de tal manera que todos sospechan que está hechizada.

 

 

 

El padre de nuestra protagonista y esposo de la enferma, Francisco Mateos, manda a un recadero a cruzar media Extremadura en busca de una famosa bruja, María La Panda, y la hechicera, tras mirar la camisa de la enferma que el recadero le llevaba, asegura que efectivamente, “padece de hechizos”, por lo que acompaña al recadero a casa de la madrastra con el fin de curarla.

 

Una vez en casa  le confirma a la joven que los hechizos de su madrastra “son de muerte”, y que sabe quién y cómo la hechizaron. Fue una vecina del pueblo, y la mujer

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Extremadura, Tierra de Brujas
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Israel J. Espino | 23-07-2013 | 21:22 |0

 

Ganas tenía de este libro. El compendio de las brujas y brujos extremeños condenados por la Inquisición. Casi nada.

El primer repaso exhaustivo escrito sobre la materia y el  octavo de Fermín Mayorga, gran experto en la Inquisición extremeña y escritor incansable nacido en Cheles, y ahora colaborador habitual (y esperemos que cada vez más) del programa Cuarto Milenio.

La Asociación “Extremadura Secreta”, en su empeño por rescatar el pasado más oculto de nuestra tierra, tuvo la suerte de presentar el libro en Mérida, y el placer de que viniera a presentarlo el propio autor. Lo que encontrarnos en este trabajo de investigación es, como afirma el propio Mayorga “el seguimiento del bien y el mal dentro de lo mágico, lo misterioso, el cielo y el infierno, lo fascinante y lo insólito”.

Así, entre sus páginas conoceremos a increíbles personajes que, por difícil que resulte creer, existieron en nuestros pueblos, como Bartolomé y la hija del Demonio, al Santero de Campanario y sus éxtasis, a Sor María  del Cristo, la monja que tenía un pacto con el diablo, a la monja poseída de Zafra o a  la Sibila de Fregenal.

Ante nuestros ojos desfilaran

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Los misterios de Garrovillas de Alconétar
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Israel J. Espino | 04-07-2013 | 21:55 |0

 

 

Ilustración: Jimber

Duendes, diablos, brujas, monaguillos muertos, pasadizos secretos, sirenas malditas, princesas encantadas, tesoros ocultos y hasta supuestos caníbales jalonan sus piedras y sus campos.

 

De la Sirena de Garrovillas ya hablamos en otra ocasión, y también de sus brujas, que salen las noches del sábado por las chimeneas, montadas en escobas, para asistir a sus aquelarres.

 

Y es que adentrarse en la plaza medieval  de Garrovillas de Alconétar es comprar un pasaje al pasado.  Y pasear por sus calles y por sus campos es descubrir, en cada recodo, una leyenda, un mito y un pedazo de historia.

La plaza de Garrovillas de Alconétar (Jimber)

 

 

En la misma plaza, pétreo y bello, el palacio de los Condes de Alba de Liste aguarda al viajero, reconvertido hoy en Hospedería. Era el palacio morada de duendes, a decir de Moisés Marcos de Sande, aunque debieron huir con la reforma del edificio. Y de sus subterráneos, afirma el pueblo, surge un pasadizo que lo une al ruinoso y mágico

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El fuego mágico de San Juan
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Israel J. Espino | 19-06-2013 | 21:36 |0

 

Ilustración: Borja González

Primero fueron los fuegos de Beltaine, cuando éramos celtas. En honor al dios Belenos encendíamos hogueras que eran saltadas por los más valientes con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. Construíamos hogueras circulares en lugares sagrados. Las  encendíamos en el justo momento del ocaso y las bendecíamos para consagrar sus poderes para la protección de los cultivos.

 

 Más tarde, cuando fuimos romanos, celebramos las Parilia con un ceremonial de ritos con fuego a la hora del crepúsculo. Después de haber realizado numerosas ceremonias y recitado ciertas oraciones a la diosa Palas y a Fauno, deidades de los campos, nuestros pastores barrían y regaban el suelo del pasto, y adornaban con flores y hojas el espacio del redil, para conjurar los peligros del lobo.

 

Encendíamos hogueras de heno y saltábamos por encima de ellas al menos  tres veces. Con esta ceremonia no solo se limpiaba al saltador, sino que también limpiaba  a su ganado.

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Amores burros
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Israel J. Espino | 04-06-2013 | 23:20 |0

 

 

Hay gente muy burra y amores que matan, aunque sea de asco. Y de eso sabían mucho las brujas extremeñas. Expertas en atraer el amor de los hombres a mujeres despechadas o ignoradas, no dudaban en servirse de los más variopintos  mejunjes, polvos, pócimas y ensalmos para hacer que Eros incendiase el corazón de los recios extremeños.

 

Si usted ha decidido conseguir  el amor “a lo burro”, se lo voy a poner facilito. Barra libre de recetas “asnalógicas”.  A la espera de que podamos leer el nuevo libro del investigador Fermín Mayorga, “Extremadura, Tierra de brujas”, voy a presentaros a un rosario de hechiceras castúas que acabaron delante de la Inquisición, pero que antes suponemos que se llevaron por delante a unos cuantos mozos y señores gracias a la farmacopea mágica que extraían de los jumentos.

 

Con cuarenta años y ya viuda encontramos viviendo en Plasencia a una portuguesa, Doña Isabel de Landin, alias “Isabel Vázquez”,  que utiliza la figura de San Erasmo para enamorar hombres y mujeres. Delante de la pintura declama:

[caption id=”attachment_722″ align=”alignright” width=”300″ caption=”… que en asno te convertiste…

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Sobre el autor Israel J. Espino
Periodista especializada en antropología Entre dioses y monstruos http://extremadurasecreta.com/

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