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Autor: Moisés Cayetano Rosado
MÁS TESOROS POR DESCUBRIR
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Moisés Cayetano Rosado | 22-01-2016 | 11:32| 0

Vista parcial de Mértola y Guadiana./ Moisés Cayetano

Vista parcial de Mértola y Guadiana./ Moisés Cayetano

Hace más de quince años publicaba para la revista transfronteriza editada en Badajoz “Aquí” -dirigida por Juan Antonio Méndez del Soto-, una serie de artículos “viajeros” que darían lugar dos años más tarde al libro “Un Paseo por la Raya”, donde incluía tres decenas de trabajos, editado por el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas de la Junta de Extremadura, e ilustrado eficazmente por Antonio Mata Lozano.

Diez años después de esa edición de 2003, me pedía Celia Herrera que crease un blog en el Periódico HOY, donde actualizaría y ampliaría los trabajos anteriores, enriqueciéndolos con un buen número de fotografías realizadas por mí mismo en las visitas a los lugares que irían apareciendo. La iniciativa del Periódico HOY se volcaría también en la revista electrónica portuguesa aviagemdosargonautas.net y en mi propio blog personal.

Han sido alrededor de setenta trabajos, que ahora tocan “a reposo”, si bien quedan atrás multitud de “tesoros por descubrir”. Así, habría que profundizar por todas y cada una de las regionales fronterizas hispano-lusas, como por localidades tan señeras como Bragança, Borba, Serpa o Mértola, por parte portuguesa, o por Zamora, Toro, Trujillo, Cáceres, Mérida, en la española. Cierto que algunas apartadas de la Raya, pero tan tentadoras que a uno se le ocurre incluirlas en su afán de “rayano” en el sentido más abierto.

Monumental fuente de Borba./ Moisés Cayetano

Monumental fuente de Borba./ Moisés Cayetano

Posiblemente, pasado algún tiempo podamos incidir sobre ello y mucho más, como rutas de fin de semana o “delicias gastronómicas” de la Raya. Ahora, en tanto, toca la edición en papel de esos Tesoros de la Raya, y que afronta la Fundación Caja Badajoz.

En este despuntar de 2016, está listo el libro, recién salido de la imprenta, y dispuesto a su presentación pública, que posiblemente se iniciará en Elvas y en Badajoz, dos de las localidades más rayanas de toda la frontera, en el mes de febrero. Estas dos poblaciones, sin duda, son las que me han llevado a la creación del manojo de trabajos que han ido apareciendo en las publicaciones electrónicas nombradas, y que con tanto placer he ido dando en este hueco generoso del HOY.

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Badajoz y Elvas, en el centro de los Tesoros de la Raya
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Moisés Cayetano Rosado | 13-01-2016 | 10:56| 0

Imagen del baluarte.

Imagen del baluarte de Badajoz.

La Raya hispano-lusa es un espacio lleno de valiosos legados patrimoniales, donde podemos disfrutar de espléndidos tesoros que se remontan en muchos casos al Neolítico (dólmenes, menhires, cromlech…) y el Calcolítico (sepulcros de corredor, castros…), con gran presencia posterior de la cultura romana (villas y ciudades, con sus calzadas, acueductos, palacios, templos, edificios civiles y de recreo…), que en la Edad Media y Moderna adquirirán extraordinaria particularidad, especialmente en el espacio Extremeño-Alentejano.

Efectivamente, la configuración del Reino de Portugal en el siglo XII, separado de León y Castilla, con la presencia al sur de los musulmanes, hará que las fronteras del Tajo y el Guadiana adquieran especial importancia. Se hace patente en la abundancia e importancia de castillos roqueros, fortificaciones y alcazabas que, en el caso de Badajoz adquiere -la Alcazaba- una importancia de primer orden en todo el ámbito europeo y norteafricano, y en el de Elvas completará la importancia de su castillo de raíces musulmanas la importancia de la fernandina, que en buena parte se conserva.

A partir de ahí, Badajoz y Elvas pasan a ser el centro, el punto crucial y decisivo de los “tesoros de la Raya”, pues su importancia es clave en el avance de las conquistas cristianas, primero, y en las turbulentas relaciones hispano-portuguesas después.

Sus cercas medievales nos muestra la importancia de estas ciudades, tanto por su extensión como por su estratégica situación. Después, con las sucesivas guerras de frontera de los siglos XVII, XVIII y XIX, el patrimonio monumental militar se acrecentará hasta situarse Elvas en la cabecera de la Raya, con su portentosa muralla abaluartada, sus dos magníficos fuertes y los cuatro fortines (3 de los cuales se conservan), cuartes, polvorines, instalaciones de intendencia militar, hospital, etc.

En cuanto al lado hispano se refiere, Badajoz se destaca por su magnífico Fuerte de San Cristóbal, el fuerte-revellín de San Roque, y el recinto abaluartado de la ciudad, el legado que nos ha sido transmitido de aquella época; lamentablemente, hemos perdido los abundantes cuarteles militares, así como el Fuerte de Pardaleras y gran parte del de la Picuriña, entre otros elementos, pero aún así lo que se conserva es de un valor extraordinario, no superado en el lado español de la frontera.

El hecho de que alrededor tengamos la mayor concentración de fortificaciones medievales y modernas de toda la Raya realza el valor del conjunto, potenciándose todos entre sí, y conformando un espacio envidiable cuyas potencialidades culturales y turísticas son inigualables.

A menos de 15 kilómetros están Badajoz y Elvas (Patrimonio de la Humanidad), y a poco más de 15 de ambos, Campo Maior, cuyo patrimonio militar de idénticos períodos, más el eclesiástico, está siendo afortunadamente recuperado en toda su amplia valía. A 24 kilómetros de una y otra se nos presenta aOlivenza, que es una de las ciudades más completas en monumentalidad de todo el espacio transfronterizo.

El mapa no deja lugar a dudas de la riqueza concentrada en una superficie pequeña.

El mapa no deja lugar a dudas de la riqueza concentrada en una superficie pequeña.

Hacia el norte, la portentosa villa de Alburquerque, todo un compendio de historia, arte y urbanismo medieval, donde destaca en especial su incomparable castillo, sin olvidar el valor artístico de sus iglesias góticas, los redientes abaluartados, y hasta en las inmediatas cercanías, diversos grabados y pinturas rupestres.

Y por si fuera poco, adentrándonos en Portugal, por esa línea de antiguas confrontaciones Madrid-Lisboa -la más decisiva en el ámbito peninsular en toda la Edad Moderna y siglo XIX-, en poco más de medio centenar de kilómetros se nos presentan otras poblaciones-fortalezas a las que igualmente acompañan aportaciones monumentales religiosas y civiles: Ouguela, al lado de Campo Maior, y más arriba Arronches; Borba, Vila Viçosa y Estremoz en la línea que conduce a Lisboa, y Juromenha y Alandroal, al oeste de Elvas.

A este valor “humanizado” se une la riqueza ecológica de la zona, regada por el Guadiana y el Caya (con la cola del embalse de Alqueva y el barragem do Caia respectivamente), con parajes ribereños extraordinarios y ligeras elevaciones montuosas que en la Serra de Ossa alentejana (entre Redondo y Evoramonte) y en la Sierra de San Pedro extremeña (por la zona de Alburquerque) adquieren una exuberancia envidiable.

Fotografía de Elvas.

Fotografía de Elvas.

Todo ello hace de lo que forman la Eurociudad Elvas-Badajoz un punto estratégico sin igual, que necesita ser valorado como tal, en acuerdo con el entorno enumerado. Una buena promoción del conjunto hará en el futuro de esta área rayana un espacio solicitado por los amantes de la cultura, la historia, el arte, la ecología y el senderismo, que contribuirá a crear riqueza y empleo estable, variado y de calidad.

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VUELTA AL FORTE DA GRAÇA “TOMÁNDOLO” DESDE LA VERTIENTE NORTE
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Moisés Cayetano Rosado | 03-01-2016 | 10:19| 0

Entrada al Forte de Santa Luzia./ Moisés Cayetano

Entrada al Forte de Santa Luzia./ Moisés Cayetano

Vengo del Forte de Santa Luzia, que está magnífico, como siempre desde su rehabilitación a finales del siglo XX, tan respetuosa con su construcción original, finalizada en 1648.

Tras departir un largo rato con su eficaz, amable guía, José Manuel Martins (una de las personas más bondadosas que conozco), me encamino una vez más al Forte da Graça, que acaba de estrenar una asombrosa, extraordinaria rehabilitación.

Forte da Graça

Forte da Graça

Pero esta vez no me dirijo por el camino principal hasta su puerta de entrada, sino que por un sendero de la base doy un rodeo como si fuera a tomarlo por sorpresa desde el lado contrario, el norte, tomando allí dirección a su hornabeque en la cima del cerro. (Aviso a caminantes: dificultad moderada, para botas y cayado, lo que no ocurre en el recorrido perimetral externo del Forte de Santa Luzia, que es bastante llano)

Camino por el vértice de una de sus resaltadísimas puntas de estrella, en cuyos laterales se ubican “covas de lobo” estratégicamente dispuestas para recibir al enemigo. ¡Una auténtica aventura “controlada”! Ni están cubiertas como trampas mortíferas con afiladas estacadas en su interior, ni me reciben a tiros desde el camino cubierto, que tengo a mano.

Perfil de la estrella exterior, con garita, poterna y covas de lobo./ Moisés Cayetano

Perfil de la estrella exterior, con garita, poterna y covas de lobo./ Moisés Cayetano

Y otra vez veo todo (aunque ahora desde la “cascara” exterior) como ya lo había visto en los últimos meses, cuando se remataba su rehabilitación: extraordinario, portentoso, ejemplar en su autenticidad e integridad.

Un auténtico lujo. La enorme belleza del hornabeque, de los profundos fosos, del cuerpo principal con sus cuatro gigantescos baluartes, el reducto central coronado por la Casa del Gobernador. Todo un portento barroco, que contrasta con la sobriedad geométrica del Forte de Santa Luzia, complementándose como una detallada lección de arte y técnicas constructivas de la Edad Moderna.

Entrada al interior./ Moisés Cayetano

Entrada al interior./ Moisés Cayetano

Entro en él, ya por la puerta principal, y allí todo es limpieza, minucioso respeto por el legado de los siglos desde que se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, con ese testimonio final de la presencia militar a mediados del siglo XX, tan presente en los frescos del interior.

Impresiona ver las galerías de fusileros, las casamatas, las estancias interiores, que hace apenas un año estaban consumidas por la ruina, la suciedad, el abandono, los escombros, la humedad… y ahora todo está en impecable “pase de revista”, mostrando su grandeza, el ingenio de la disposición de sus elementos de intendencia y de ataque.

Interiores./ Moisés Cayetano

Interiores./ Moisés Cayetano

Asombra la capacidad de una ciudad mediana como Elvas para poner en valor su patrimonio histórico-monumental -tanto civil, como religioso y militar-, de los mayores y más completos del mundo (empezando por el abaluartado, que -después del de Valetta/Malta- es el más extenso que existe, y en cuanto a legado complementario -cuarteles, polvorines, casa de barcas, hospital, etc., etc., sin olvidar fuertes y fortines- no tiene rival).

Y asombra el cuidado, la conservación puntual de todos los elementos de esta herencia portentosa, como también ocurre con su atrayente trama urbana. ¡Mi buen amigo y guía José Manuel Martins recogía las colillas que dejan algunos “descuidados” visitantes por los paseos del Forte de Santa Luzia, mientras hablábamos de la “Batalha das Linhas de Elvas” (14 de enero de 1659), ambientado en la cual acaba de escribir un cuento delicioso, que escenificarán escolares el día 16 de enero en su Cine-Teatro!

¡Cuánto amor y cuánto esfuerzo el de los elvenses, que nos ofrecen a todos el regalo, el disfrute de una aventura histórica y artística sin igual! Y por si fuera poco, ¡podemos saborear este recuerdo en sus múltiples restaurantes, donde el milagro de la ingeniosa cocina alentejana redondea la aventura de esa “tomada” de sus fortalezas, declaradas en 2012 tan merecidamente Patrimonio de la Humanidad!

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DE JEREZ A BURGUILLOS PASANDO POR EL DOLMEN DE TORIÑUELO
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Moisés Cayetano Rosado | 09-12-2015 | 6:35| 0

Vista de la Alcazaba desde la carretera de circunvalación./ Moisés Cayetano

Vista de la Alcazaba desde la carretera de circunvalación./ Moisés Cayetano

Cuando vamos de Badajoz a Huelva y dejamos atrás los extraordinarios valles de inmensos encinares en que se cría el cerdo ibérico, nos aparece Jerez de los Caballeros, destacando sobre el caserío las esbeltas torres de sus iglesias.

Si entramos a la población por la circunvalación que conduce a su Alcazaba -de origen musulmán-, allí se nos despliega un mundo esplendoroso, dispuesto a una lección de arte que va desde este recinto defensivo, conformado después por los templarios, hasta la sucesión de estilos que representan sus iglesias, donde las torres constituyen lo más atractivo del lugar.

Parroquia de Santa María vista desde la Alcazaba./ Moisés Cayetano

Parroquia de Santa María vista desde la Alcazaba./ Moisés Cayetano

Jerez fue conquistada a los musulmanes en 1230 por Alfonso IX de León, con la ayuda templaria, a cuya Orden hace el rey donación de la villa. El Temple repuebla la comarca, si bien con su forzada disolución en 1312 pasa de nuevo a la Corona, que en 1370 se la cede a la Orden de Santiago, quien continuará su engrandecimiento.

Las guerras con Portugal de los siglos XVII y XVIII la afectarán negativamente, pero el legado monumental, especialmente religioso (iglesias, ermitas y conventos), llegará en aceptable estado a nuestros días.

Torres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés CayetanoTorres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés Cayetano

Torres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés Cayetano

De ese legado hemos de destacar especialmente sus iglesias de portentosas torres, como quedó apuntado.

Así, la Parroquia de Santa María de la Encarnación -lindante con la Alcazaba-, uno de los templos católicos más antiguos de España (consagrado en 556), reconstruido en el siglo XVI, con recia torre concluida a principios del siglo XIX.

La Parroquia de San Miguel -en el centro de la ciudad-, santiaguista, construida en el siglo XIV y ampliada hasta mediados del siglo XVIII, en que se remata su torre (1756), de traza barroca, con gran riqueza decorativa.

La Parroquia de San Bartolomé, más al norte -también intramuros de la antigua cerca medieval hoy conservada parcialmente-, del siglo XV, pero remodelada en el XVI, XVII y XVIII  (en que se levanta la torre campanario junto a la fachada principal, de clara influencia sevillana, con enorme riqueza ornamental en yeso policromado, barro vidriado y cerámica).

Parroquia de Santa Catalina./ Moisés Cayetano

Parroquia de Santa Catalina./ Moisés Cayetano

La última Iglesia Parroquial -ésta extramuros-, es la de Santa Catalina, una vez más de monumental torre, aunque más sobria que las dos anteriores, pero espectacular en su interior, donde destaca el inmenso retablo barroco del altar mayor, en madera policromada, dotado de bellísimas esculturas.

Palacios, casas solariegas, cuidadas plazas, puertas  del recinto amurallado (de Burgos -s. XIII- y de la Villa -s. XV-) completan un conjunto admirable, que en la Semana Santa redobla su atractivo, por la fama de sus Pasos: declarada de Interés Turístico Regional, está a poco de alcanzar la calificación de Nacional, que bien merece.

De ahí, si nos encaminamos hacia Zafra (que precisaría de otra “anotada visita” por sus valores monumentales y urbanos, aparte de su envidiable gastronomía, como también le ocurre a Jerez, sin duda), al salir de la población nos encontramos a la izquierda el Dolmen de Toriñuelo. Desde la misma carretera se ve el túmulo que lo conforma.

Entrada al Dolmen de Toriñuelo./ Moisés Cayetano

Entrada al Dolmen de Toriñuelo./ Moisés Cayetano

Este monumento funerario pertenece al Calcolítico, y bajo el pequeño “cerro” que exteriormente contemplamos contiene una cámara ovalada de 3’80 por 3’50 metros, con trece ortostatos (se conservan doce de estas grandes losas verticales) y cubierta en falsa cúpula. Destaca el largo corredor de acceso, de 25 metros, con altura máxima -a la entrada- de 1’42 metros.

Ya puestos en carretera, merece acercarse a Burguillos del Cerro, para subir a su portentoso castillo templario, levantado sobre construcción musulmana como en el caso de Jerez -con quien también tiene semejanza en su Iglesia Parroquial, especialmente en su sobresaliente campanario-, destacando la Torre del Homenaje, desde la que las vistas al entorno son inolvidables.

Vista parcial de Burguillos del Cerro desde su castillo./ Moisés Cayetano

Vista parcial de Burguillos del Cerro desde su castillo./ Moisés Cayetano

Al subir habremos quedado atrás -en la falda del monte- a la Iglesia de Santa María de la Encina, edificación  del siglo XIV, convertida en cementerio en el siglo XIX, luego abandonada, y desde 2003 reconvertida en Centro de Interpretación de la arquitectura popular en Extremadura, con paneles, maquetas, audiovisuales, etc. que ilustran el modo de vida, la identidad cultural de los pueblos agro-ganaderos.

Centro de interpretación de arquitectura popular./ Moisés Cayetano

Burguillos, que ha sabido recuperar este monumento gótico tardío y darle un uso más que digno admirable, también ha logrado lo que -en la larga “batalla” de gestiones y captación de recursos económicos- pareció un sueño: transformar las ruinas lamentables de lo que fue su Parroquia de San Juan Bautista (igualmente del siglo XIV, luego cementerio y después destrozo y desolación) en Centro de Investigación, Turismo y Cultura, dedicado especialmente a la Orden del Temple.

Culminó el proceso en 2011, lo que se explica -con sus resultados- pormenorizadamente en un cuidado volumen publicado en 2015 por el Ayuntamiento de la localidad, mostrándonos el modelo que tantas localidades de nuestro entorno deberían seguir para recuperar, poniendo en valor y uso, su patrimonio monumental, sus “tesoros” heredados, que no podemos ni debemos condenar a la ruina, el olvido y abandono, como en tantos casos ocurre, por desgracia.

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INAUGURADA LA “REQUALIFICAÇÃO” DEL FORTE DA GRAÇA
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Moisés Cayetano Rosado | 27-11-2015 | 6:42| 0

Entrada al Forte da Graça./ Moisés Cayetano

Entrada al Forte da Graça./ Moisés Cayetano

En el increíble tiempo record de once meses, el Forte da Graça, en Elvas, ha pasado de ser un monumento en estado de ruina interna, peligroso abandono y aparente olvido (“aparente” porque nadie, en el fondo, dejaba de sangrar por la herida de su degradación), a ser una esplendorosa, gigantesca joya en estado impecable de revista.

Porque no se trata ya solamente de haber rescatado de la dejación sangrante a un monumento incomparable, sino de haberlo hecho con un tratamiento que va a constituir el ejemplo paradigmático de lo que debe ser una restauración y rehabilitación en que habrá de mirarse todo el que intente en adelante “recualificar” un patrimonio histórico-monumental.

La preservación de su integridad y autenticidad ha sido escrupulosa, detallista hasta en lo más insignificante; acertada en los múltiples elementos que lo conforman.

Vista a la entrada principal, con Elvas al fondo./ Moisés Cayetano

Vista a la entrada principal, con Elvas al fondo./ Moisés Cayetano

Queda -dentro de esas especies de “patas de gigantesco cangrejo” que son las elevaciones estrelladas de tierra, que aplanan y dan espacio al interior- todo un derroche fortificado donde no faltan los múltiples e ingeniosos elementos de maquinaria de defensa creados por el genio militar de la Edad Moderna: impresionantes revellines protegiendo los paños de muralla de los cuatro lados del cuerpo principal, en cuyos extremos se prolongan afilados baluartes con construcciones residenciales para oficiales; casamatas interiores, cuerpos de guardia; los tres fosos sucesivos; la Casa del Gobernador (palaciega y grandiosa); el hornabeque cubriendo la prolongación del monte hacia el norte (uno de los más bellos elementos que nos sean dado contemplar); las profundas cobas de lobo que anteceden la delantera del hornabeque…

Acto de inauguración en el cuerpo central de la Casa del Gobernador./ Moisés Cayetano

Acto de inauguración en el cuerpo central de la Casa del Gobernador, en la mañana del 27 de noviembre de 2015./ Moisés Cayetano

Los detalles de salas, galerías, conducciones hacia el exterior, minas, aljibes… Las pinturas de techos y paredes, los revoques, solerías, ventanales, puertas… Nada desentona. Todo queda como fue concebido a finales del siglo XVIII y escasamente retocado en el XIX y primera parte del siglo XX, cuando sirvió de prisión política y militar.

Ahora, tras haber dejado a punto el monumento, este legado histórico-artístico, patrimonial, vendrá la hora de darle contenido. De “revitalizarlo”. De ponerlo a disposición de la ciudadanía, como dijera el historiador Rui Eduardo Dores Jesuino, que se responsabilizará del mismo, y como ratificara el Presidente da Câmara Municipal de Elvas, Nuno Mocinha. Llenarlo de público, de visitas libres y guiadas de escolares, estudiosos, amantes del arte y de la historia; realizar actividades culturales, actuaciones artísticas, exposiciones, conciertos… y -como los anteriores subrayaron- también otros actos sociales, como puedan ser bodas, sin olvidar convenciones, encuentros, congresos, etc. de toda índole.

Vista a Badajoz desde un baluarte./ Moisés Cayetano

Vista a Badajoz desde un baluarte./ Moisés Cayetano

Lo que a finales del siglo XVIII y principios del XIX fue maquinaria de guerra, pasando después a estancia represiva política y militar durante otro siglo más, tras varias décadas de silencioso abandono, ahora, cobra vida, vida esta vez para la paz, la cultura, el ocio, el turismo, el desenvolvimiento económico y social. Un Tesoro inigualable al alcance de todos, resplandeciendo en medio de la Raia/Raya.

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