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Etiqueta: bares
ARSENIO CAMPOS, EL ESCRITOR BORRACHO (3ª ENTREGA)
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Diego Algaba | 21-05-2017 | 05:28 |0

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Era un bar en el que no había entrado nunca.

Olía a tabaco a pesar de que una ley no permitía fumar desde hacía años. Me gustaba ese olorcillo de lo prohibido. El bar tenía una barra en forma de L y la esquina estaba ocupada. En la televisión ponían una película de boxeo con la voz apagada. Por los altavoces se oía a todo volumen música de salsa. Muchas botellas, casi todas vacías, estaban colocadas en repisas de madera. Se notaba que era un lugar donde se bebía, y eso me gustaba. No quería que me miraran raro, ni como un tipo sospechoso igual que pasaba en los bares pijos del centro cuando llenará la copa una y otra vez… Detrás de la barra había una camarera con un vestido negro de gran escote, era brasileña. Junto a mi, un hombre alto, con cara triangular, grandes orejas, ojos pequeñitos y mirada huidiza, tomaba un combinado de color naranja. Como sería el interior de un tipo grandón que bebía una bebida anaranjada, de qué podría hablar conmigo. Solo con la composición tan desigual entre alguien alto agarrando con la mano un vaso de tubo de color naranja echaba para atrás, decía muy poco de él. Poca y vacía conversación se le podría sacar,

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BARES
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Diego Algaba | 02-02-2016 | 18:24 |0

“Bares que lugares tan grato para conversar” cantaba Gabinete Caligari mientras bebíamos cerveza acodados en la barra. Eran otros tiempos. Hace unos días nos juntamos. Ya no somos los mismos: Uno da un trago para pasar la pastilla de la tensión, otro bebe sin alcohol, todos tenemos un sobre de Almax y endulzamos con sacarina.

Me gustan los bares de barrio donde los clientes participan de tertulias comunes, porque no siempre las tertulias son en el café Gijón.

Un buen cliente nunca se emborracha. Al bar no se entra para beber sin control si no para relacionarse.

Un día de diario es difícil encontrar en un bar a personas que no superen los 40. Los jóvenes prefieren beber a la intemperie todo en una noche.

Se está perdiendo la costumbre, entre compañeros, de entrar en el bar después del trabajo, donde en el ambiente relajado de la barra se habla sin la tensión de la faena pudiendo limarse las susceptibilidades que hayan surgido. Los grupos de “wuasa”, sin verse las caras y protegidos con la pantalla del móvil desde el sillón de casa, no son lo mismo.

Bares nocturnos donde la música y el gin-tonic hace ver la sonrisa donde no hay sonrisa y la belleza donde

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LA FIESTA DE LA DOPAMINA
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Diego Algaba | 24-11-2015 | 21:23 |0

Cuatro tardes a la semana cruzaba Badajoz con una bolsa de deporte camino del campo de la Federación para entrenar con el Flechas Negras. Los bares estaban llenos de hombres fumando y tomando vino. Las mujeres hacían la cena en casa. Nadie iba en chándal por la calle y a los pocos que corrían en pantalón corto se le etiquetaba de raros o locos. Hace tantos años de aquello, que el 20N era un día más. Hoy, cualquier tarde de diario, los bares están casi vacíos, ya nadie fuma dentro, excepto en algunos. La calle se ha transformado en una fiesta de colores alegres y centelleantes; pantalones cortos, mallas ajustadas, camisetas reflectantes; personas andando, corriendo, en patines y bicicletas; Hombres, mujeres, mayores y jóvenes. El paisaje urbano ha cambiado transformado aquellos colores tristes de hombres vestidos de gris que consumían sus horas de ocio y de vida en el interior de un vaso, aumentando en las estadísticas el número de viudas.

Ahora, desde hace algunos años, en Badajoz tenemos el polideportivo de La Granadilla siempre lleno de deportistas: los que corren por el camino de tierra, los que lo hacen por la hierba, los del rugby que mueven sus más de

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