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LA FERIA DE JORGE JAVIER

2013 mayo 7

El viernes comienza la libro de Badajoz. El día que se recuerda la muerte de Cervantes y Shakespeare sacando los libros a la calles se anuncia,como uno de los invitados estrella,a Jorge Javier Vázquez. Probablemente los responsable de traer a este hombre lo han meditado mucho, les habrán surgido mil dudas. Estoy seguro que ha sido una decisión difícil. pero al final han resuelto invitarlo.

Según dicen, los que conocen su vida mejor que yo, ha estudiado filología y ha escrito un libro,mérito suficiente para que la concejalía de cultura justifique su presencia, y… ¿ porque no va a venir el señor que es la imagen de los programas basuras, de la ordinariez, el que representa la España mas cutre, el ejemplo más representativo de eso que llamamos sentir vergüenza ajena?¿Porque no va a venir si tiene tirón para muchas gente y muchos de los que nunca pisarían la feria lo harán? ¿Que importa que la feria del libro no sea el escenario adecuado para el hombre que convertirá uno de los acontecimientos más preciados de la cultura pacense en un un circo? Ya puestos, pueden traer el próximo año a Sergio Ramos, el futbolista del Madrid, que también ha escrito o le han escrito un libro y así transformar poco a poco el lugar que tiene la gente para ver,tocar, comprar, pensar y cuestionar ideas a través del conocimiento, de las reflexiones de autores, en una fiesta multitudinaria con un DJ y un macrobotellón,quien dice que esto es dirigir a la gente hacia el aborregamiento si todos sabemos que la incultura también es cultura.

Los organizadores de la feria del libro prefieren la multitud a la calidad trayendo y publicitando eso tan de moda y falto de valores que es la fama. ¿Eso es malo?, cada uno se gana la vida como puede, que no están los tiempos para andar con remilgos, sobre todo, cuando la fama se consigue con el esfuerzo de humillar, cotillear, chinchorrear, insultar y zaherir a la gente. Si, además, viniera acompañado por su cohorte de bufones, presidida por ese mujer a la que llaman princesa del pueblo que lo más importante que ha hecho en su vida es tener un romance con un torero, el éxito sería inigualable para la ciudad.

Pensar es peligroso, leer es subversivo, aprender es una amenaza.

A la feria más culta de la ciudad traen lo más granado de la televisión los que se regodean en los fracasos de los demás. Estos invitados restan solemnidad y respeto a la ciudad. Que más da, si total,ya nadie se extraña de nada.

SAN FRANCISCO

2013 abril 18
san francisco

san francisco

Lo empezamos a frecuentar cuando lo llamaba San Paco, un nombre familiar para restarle solemnidad al respeto que le teníamos. Era el lugar por conquistar. La escuela en la que por primera vez nos sentamos en un velador con amigos y amigas abandonando las tardes de juegos infantiles. Era el primer paso para relacionarnos con el otro sexo. El templo prohibido y sagrado que nos introdujo en un mundo de adultos desde el día en el que nos sentamos por primera vez en los veladores sin protección paterna, siendo nosotros los que teníamos que sacar la cartera para pagar las consumiciones, ese líquido amargo que trago a tragos nos hizo despreciar los sabores infantiles y dulzones.
San Franciso era tan grande a los 18 que había que conquistarlo poco a poco para poder figurar en el meollo del bollo, en el grupo de los modernos: progres y camaradas que se movían con naturalidad entre mesas faldas y panfletos.
Los que eramos jóvenes queríamos ser adultos encendiendo cigarros sin saber fumar, aguantando la tos como un símbolo de falsa madurez que en muchos casos ni siquiera con los años llegó.
El siguiente paso para llegar a aquellos que llamaban “hacerse un hombre” era la mili. Con una cerveza en la mesa y un cigarro entre los dedos, esperábamos el día del sorteo sacando pecho sin importarnos si nos tocaba lejos, Ceuta, Melilla o Canarias, aunque, en el interior, sentíamos envidia por aquellos que tenían los pies planos o cualquier circunstancia que evitara entrar en el bombo verde del ejercito. No molaba ir a dar la vida por la patria a base de barrigazos en cualquier cuartel de una España sin autonomías. Por entonces, España se dividía en regiones que conocíamos con sus provincias y ríos después de haber cantado sus nombres delante de un mapa de España señaladas por el maestro con la palmeta de dar palmetazos. La mili: ese tiempo donde a base de calimocho intentábamos comprender, sin asociar al movimiento surrealista, que en un calabozo estuviera arrestada una bandera o una bicicleta porque alguna mando se había caído de ella en mitad del patio. San Francisco fue empequeñeciendo. Con los años se hacia más manejable y daba menos vértigo, ya dejo de darnos vergüenza bailar las canciones que sonaban en los días de fiestas.
Ahora, con el paso de los años, lejano aquel San Paco, vuelvo a San Francisco y leo la historia de Pizarro pintadas y escritas en el banco mas próximo al edificio de Caja Badajoz y recuerdo aquellos años cuando la palabra banco todavía no era homógrafa para nosotros. Eso era la tan deseada y desconocida madurez, pasar de vivir sin preocupaciones a vivir siempre preocupados. La felicidad consistía en conocer solo el banco de descansar cuando entro en nuestras vidas el otro se empezó a complicar todo.

YO NO SE MUCHAS COSAS ES VERDAD.

2013 abril 10

“Yo no se muchas cosas es verdad. Digo tan solo lo que he visto. y he visto”. Así empezaba uno de los poemas más conocido de Leon Felipe. Yo tampoco se muchas cosas, casi ninguna, y tengo una visión menos poética y crítica de la vida, digo lo que veo con unos ojos que miran con la inocencia del que no ha estado nunca en la Avenida de Colón delante de un Juez, ni tampoco en el Infanta Cristina delante de un médico con un bisturí en la mano para dejar de ignorar que vivir como si fuese inmortal tiene mucho riesgo. Tampoco he estado en el Gran Cañón del Colorado,donde, según dicen, se siente la insignificancia del ser humano, ni siquiera tengo un amigo narcotraficante con quien fotografiarme, ni conozco a ningún banquero suizo. Yo solo puedo hablar desde la ingenuidad del que paga la luz,el agua, el I.V.A el I.B.I, la renta, las cenas y hasta las copas. Yo solo soy un pardillo, un pasado de moda que vive cumpliendo las reglas establecidas por los que no las cumplen.

Yo no se mucho, ni comprendo muchas de las cosas que existen a mi alrededor y también, como Leon Felipe,solo cuento lo que veo. Todas los mediodías,veo a un hombre, bien peinado, y perfumado con el olor gris de la tinta del bolígrafo bic y la tecla del linEx,siempre vestido con una camisa a cuadros metida por dentro del pantalón comprada en las rebajas de Carrefur y un paraguas cerrado de los chinos. Anda parsimonioso mientras silva una sintonía sin sentido con el ritmo de pase el siguiente. los funcionario son esas personas que, los que no lo son, miran como seres que tienen un trabajo cómodo y bien remunerado sin saber que después de preparar unas duras y competitivas oposiciones de auxiliar administrativo, que es la categoría que tienen la mayoría de los funcionarios, es difícil llegar a fin de mes.Los funcionarios son a los que les rebajan sueldo y aumentan horarios con el aplauso de la sociedad. “total para lo que hacen”.

He visto los ojos vacíos de la miseria en hombres metidos en pantalones que se les han quedado grandes a la puerta del comedor de Martín Cansado huyendo de una mirada directa, cuando son otros: engominados perfumados y trajeados quienes tienen que sentir vergüenza.

Veo a la gente de la calle y a los que salen en periódicos, radio y televisión y no se porque los que dirigen llevan una vida tan diferentes de los dirigidos. Yo no se muchas cosas es verdad y muchas de las cosas que sé y que veo me gustaría no verlas ni saberlas.

SALE EL SOL

2013 abril 1

Salgo de casa después de no se cuantos días de lluvia y parece que han soltado a la gente. Calles y Avenidas están abarrotadas de personas que acuden a la llamada del sol; hay padres que esquivan obstáculos con sus carricoches; adolescentes que corren en bicicletas de alquiler mezclado con peatones; ancianos que salen al sol; jóvenes que corren en chándal camino de algún gimnasio para buscar la felicidad en el espejo mirando sus bíceps y pectorales y que se mezclan en la calle con universitarios desaliñados de pantalones caídos y mochilas al hombro sin saber si alguna día podrán trabajar en lo suyo. quizás en el extranjero; parados, muchos parados que pasean con las manos en los bolsillos y los bolsillos vacíos; extranjero tocando el acordeón, en el suelo un bote para monedas sin monedas. malos tiempo para la música de pago.
Badajoz esta llena de gente y color , parece como si de pronto hubiera crecido pegando el estirón después de unas fiebres caseras de lluvia, pijama,televisión y niños encerrados. En el primer día que sale el sol paso por la avenida de Huelva, dirección San Francisco, en el instituto Zurbarán adolescentes se besan a la salida de clase con la pasión de lo nuevo y que ellos viven como si fuera para siempre sin saber que nada es para siempre.
Ansorena despliega todo su olor que atrae como moscas a golosos sin voluntad, a golosos sin dinero, a golosos diabéticos a golosos que todavía se pueden permitir el lujo de entrar en el templo del pan recién hecho, del dulce diario, del pastel y la tarta por encargo para celebrar el cumpleaños de los que todavía no han celebrado suficientes como para dejar de hacerlo. La calle Margarita Nilken ya no es la calle Margarita Nilken. Si sigues andando te encuentras con la oficina de la Sanidad donde están los jefes de los médicos, que todo el mundo tiene jefes hasta los médicos.
A Continuación esta el edificio la Delegación del Gobierno, nunca había estado tan animada. Dos guardias civiles vestidos de verdes aceituna miran indiferentes como unos días se manifiestan unos y al día siguiente otros. cada colectivo protesta por lo suyo cuando ya no hay solución en un grito agónico empapelados en pegatinas rojas: el rojo es el color de la protesta igual que el azul es el de los niños y el rosa de las niñas.
Paseantes serenos, paseantes ansiosos, estudiantes de los mil euros en busca de un tiempo perdido que nadie como Proust supo buscar. Fruterías con cajas de tomates y naranjas en la puerta dando colorido y olor a la calle. un costumbrismo que ni Larra, el más famoso de los costumbrista, podría explicar porque el era el costumbrista de las malas costumbres y no de estos primeros días sosegados de una primavera naif de flores y mariposas sacado de un cuadro de Rouseau, el aduanero, o de un poema de Gloria Fuertes.

BICICLETAS DE ALQUILER

2013 marzo 26

En las oficinas de turismos del pasaje de San Juan de Badajoz hay colas y no porque haya aumentado el número de turista si no porque es el lugar elegido para darse de alta en el nuevo sistema de alquiler de bicicleta. Las bici son las mismas que cuando se puso en marcha este servicio por primera vez aunque el sistema de prestamos haya cambiado. Ya no hay que enviar un mensaje de móvil, ahora se utiliza una tarjeta de lectura con un pin para elegir bicicleta. Eso cuando las hay, porque escasean. Esta nueva etapa de alquiler de bicicletas esta teniendo más éxito que la anterior quizás sea porque ha aumentado el número de bases. Las bases son los aparcamientos de las bicis que están repartidas por los distintos barrios de la ciudad, antes no había en San Roque, ni en la Estación, ni en las Vaguadas, ni siquiera en la Plaza de España, también, el éxito, puede radicar en que sea gratis hasta abril. Se acabo el tiempo que lo gratis no se utilizaba; estaba mal visto, pero en estos tiempos de crisis, lo barato, esta recobrando la importancia que absurdos prejuicios rechazaba.
Puedes coger una bicicleta, por ejemplo,en Sinforiano Madroñero en una de esas deliciosas mañanas de domingo libre de coches y humo y donde el paisaje parece salido de los precisos pinceles de Antonio López. Se puede ir a la Granadilla, cruzar los puentes, pedalear por el carril bici, llegar hasta la antigua frontera de Caya para reponer fuerzas en el kiosco portugués con una bifana y una Sagres fría y volver recreándote en el paisaje de ese mastodóntico centro comercial cerrado en domingo o mirar a través de los cristales de la antigua Coca-cola, ahora parada, y donde antes se desplazaban por sus cintas con un orden marcial botellas llenas con la formula del secreto mejor guardado del mundo.
Es fácil usar la bici en un ciudad como la nuestra donde tenemos buena temperatura y pocas cuestas. una ciudad con bonito caminos a las orillas de los rios Rivilla y Calamón donde han diseñado un hermoso paseo para desplazarse en bici desde Ciudad Jardin a San Roque. Badajoz debería estar rodeada de carril bici igual que Sevilla, Barcelona o San Sebastián porque cada vez hay más pacenses que la utilizan, tanto la individual, como con porta-niños para pasear o para llevarlos a la escuela y así poder evitar la vorágine de los atascos y de las dobles y triples filas en las puertas de los colegios.
Existe un movimiento llamado Masa Crítica que reivindica el uso de este medio y que una vez al mes salen por la ciudad con sus bicis , timbres y eslogan “es más barato, no contamina y no gasta gasolina”

CAJA DE AHORRO

2013 marzo 8
fotografia de Victor Campano

fotografia de Victor Campano

Los trabajadores de Caja Badajoz están convocados a la huelga los días 14 y 15 de marzo. A los trabajadores de Caja Badajoz ya no les conocen desde la dirección como Pedro, María o José ahora solo son beneficios o perdidas igual que el resto de españoles somos déficit.
Sus puestos de trabajo están pendientes de un hilo. La apisonadora del paro amenaza su estabilidad. La delgada línea que separa el bienestar de la angustia ha llegado a sus casas.
En Badajoz casi todos tenemos un amigo, un pariente o conocemos a alguien que trabaja en Caja Badajoz. Trabajadores con familia que viven todos los días la incertidumbre del despido. Según dice el Consejero de Economía, Antonio Fernández, Caja Badajoz ha hecho un mal negocio al integrarse en caja 3, una decisión que ha provocado la inseguridad de cientos de trabajadores que miran el futuro con la incertidumbre de saber que mañana se pueden a encontrar con una carta de despedida. Sin sobre.
Desde el balcón de mi casa veo ese majestuoso edificio, el más alto de Badajoz, que mira a la ciudad por encima del hombro con la altanería que miran los grandes y que va a llevar al paro a muchos de los que han conseguido levantar ese gigante a base de hacer horas detrás de una ventanilla sumando, restando y multiplicando sin dejar de sonreír.
En el polígono de la Paz, junto al bar Europa,próximo al símbolo ostentoso del banco, existe una pequeña sucursal de barrio con tres trabajadores, tres personas que tratan con delicadeza a los clientes sin diferenciar a los que tienen mucho de los que tiene poco.
A Elena, Pilar e Isidro no se les nota, cuando tratan a sus clientes, el desasosiego de su situación que al igual que sus compañeros viven cada día a la espera de noticias. Isidro sigue pagando el café siempre que coincido con él en un bar aunque esté en la otra punta de la barra. Me llama la atención la amabilidad inalterable de los trabajadores a pesar de sus circunstancias, personas con familia, hijos, padres, hermanos y amigos.
Según dicen, desaparecerán muchas de esas pequeñas sucursales de pueblo donde el pensionista acude cada primero de mes a retirar sus cuatro perras. Los trabajadores de Caja Badajoz,no me acostumbro a escribir caja 3, se levantan cada mañana para ir a su trabajo sin saber si va a ser la última mañana que suene el despertador. Ese ruido desagradable que se ha convertido en música celestial que cada día que pasa suena en menos hogares dando paso a ese “zas” a ese corte cruel y seco de tijeras afiladas que cortan como guadaña.

EL BAR DE LUIS

2013 marzo 1

Me encontré con él en el supermercado a esa hora de la tarde de un sábado en la que sales de casa pensando que no vas a encontrarte con nadie conocido. Los dos íbamos en chandal, con prisas, robando minutos al tiempo para comprar un producto de última hora: un condimento, queso fresco o leche desnatada para la dieta. Cuando la necesidad aprieta uno olvida la coquetería y la prisa se convierte en el enemigo que maneja nuestros actos  llegando  hasta  la ordinariez de vestuario.
Recordamos que cuando eramos jóvenes pasábamos las tardes  en el campo de fútbol  de la federación, antes de que fuera el Jose Pache de Cachola, corriendo, saltando y sudando a las ordenes de Manolo el gordo: Nunca encontré a nadie que dedicase tantas horas y pasión a una afición de forma altruista sin recibir dinero ni sobres como aquel orondo y entrañable pintor de brocha gorda que vivía para enseñar todo lo que sabía de fútbol a adolescentes barbilampiños y soñadores.
Luis me dijo que tenía un bar y que fuera  a probar sus migas. Hablaba de ellas con la misma seguridad con la que conducía el balón por la banda derecha  y se presentaba en la portería contraria a una velocidad de negro jamaicano sin que nadie pudiera frenarlo. El lunes fui a su bar. Migas ya no quedaban, se habían acabado. Me dio igual porque estuve disfrutando  con  fotografías que tenía guardadas y plastificadas con el color apagado de la nostalgia. Aquellos muchachos vestidos de futbolista eramos nosotros.  Dos alopécicos que miraban un pasado olvidado de  musculosas piernas y  barriga para dentro.
El bar esta frente al Perpetuo Socorro entre tiendas de ópticas y ortopedias. Sirve desayunos a  trabajadores del Hospital  y a los que van y vienen del médico.
Luis insiste en que tengo que volver otro día, más temprano, para probar sus migas, pero a mi se me van los ojos al pestorejo que sale humeante de la cocina para el aperitivo  a esa hora intermedia de las doce que mezclan a  cafeteros con cerveceros.
Llega un cliente habitual, ¿que te pongo? ¿ Café o cerveza?. Da igual, lo que más a mano tengas,le contesta. Luis le pone un tubo con un plato de pestorejo.
-Anda, dame a mi otro que las migas ya las probaremos otro día. Me tomo la cerveza y  me voy paseando con lentitud por las traseras del bar, por  ese barrio de casitas blanca de cuento   de la colonia militar, pensando en el placer de lo sencillo y en todos aquellos que no nos interesa conocer  bancos suizos ni siquiera los nuestros para ser feliz.

MUDANZAS

2013 febrero 25

Muchos artículos de Plazas Alta los he encabezado con la frase “salgo de casa” así he escrito : sobre el bar del chino;Juan, el frutero; Carlos y Mercedes, propietarios de ultramarino Ortiz; del gitano;de la ferretería; del Viti, el más singular de los tendero que conozco y hasta del kiosco donde compro el HOY.

He cambiado de piso y un paisaje desconocido se despliega ante mis ojos con la visión lánguida de la nostalgia y la chispeante del futuro. Desde aquí volveré a salir de casa para entrar en el bar Marwan, el Anemois,el Entrecinas, la Sucursal que ahora es un italiano, en la calle de atrás esta la Cosa Nostra, buen nombre para los tiempos que corren. Junto a la nueva casa me llama la atención un establecimientos de auto-lavados de perros que no se si dará para un articulo,a no ser que los perros se laven solos; quizás, por eso, en el paseo, corren, ladran y mean a sus anchas. También hay una peluquería unisex, un supermercado donde un educado matrimonio despacha todos los días de la semana. Siempre me han gustado las tiendas de barrio en las que un tendero utiliza papel de estraza, lápiz en la oreja y buen humor. Al final de la avenida hay una Iglesia que antes estaba en una cochera y un Centro de Salud que todavía es rojo ahora que quieren pintar todos con el color azul Capio.

Escribo desde una casa nueva que aun no es un hogar. Salgo a disfrutar de los amaneceres a un balcón que todavía no siento como propio. Estoy inseguro, temeroso, me asomo con el cuerpo hacia atrás antes de superar el vértigo que solo el tiempo cura. Tengo vecinos nuevos a los que no conozco. Ya no coincidiere en el ascensor con Juanjo, ni Laura, ni Maria Angeles, ni con sus hijos cuando vienen del judo.

Hace poco que se fueron los trabajadores de mudanzas el Melli. He encontrado el ordenador entre bolsas y cajas en la habitación donde las almacenaron y que parece la de un activo Diogenes.

Los del Melli trabajan con rapidez. Un enjuto muchacho igual carga un armario que lo desarma con la habilidad de los que están acostumbrados a trabajar bajo la presión del despido. -Yo no sería capaz de hacer eso ni en un día, le digo. Y contesta. -Maestro, cada uno en lo suyo. Me pregunto si yo, en lo mio, tengo la misma destreza que él con un destornillador en la mano. Pongo los cojines a mi sillón, el portátil encima de las piernas y me pongo a escribir para sentirme menos extraño en la casa nueva.

PARDALERAS, ESTAMPAS DE JUVENTUD

2013 febrero 5

Después de tantos años me he vuelto a encontrar con ella. La he visto moverse detrás de la barra con el mismo desparpajo con el que saltaba la goma. La encontré por casualidad en un bar de la calle La Maya. servía cañas en una tasca donde todos los clientes eran hombres mayores: jubilados que tomaban vino tinto en vasos chicos mientras se enfurecían con su corta pensión y los millones de Barcenas. Dejé de verla a los 16 , cuando mis padres cambiaron de domicilio.

La quería con la inocencia que se quiere a esa edad.
Sara, era el objeto de deseo de todos los amigos que nos disputábamos su amor sin que ella lo supiera. Pretendíamos conquistar a aquella muchacha de trenzas rubias intentando ser los más fuertes y brutos, nuestra truco de seducción no era avasallar con flores ni poesía sino a base de balonazos.

Hoy, cuando la he vuelto a ver, me ha venido a la memoria aquellos años incluso he sentido el mismo temblor de piernas de entonces. Me gusta entrar en los bares de mi antiguo barrio: Chinchorro, Salvatierra, Emigrante, Zafer, Llera, el bar de atrás, ahora, lo tiene un chino y en otros hay una frutería.

Me gusta pasear por las calle donde corría en pantalón corto y donde aprendí a jugar al fútbol, a descubrir la amistad, los amores platónicos, el dolor de los desengaños. Por aquellos entonces, en nuestro periodo de cabeza confusa que lucíamos espinillas y pelusa en el bigote, no existía el botellón, no bebíamos alcohol, ni fumábamos estábamos todo el día corriendo por calles sin asfaltar, detrás de un balón, de un amigo o de unas trenzas. Los institutos no eran mixtos, los niños jugamos al fútbol, al burro a rescatar al pincho para poder exhibir toda nuestra brutalidad ante ellas y poder conquistar su corazón.

Ellas se sentaban en los portales para hablar, no había bancos ni parques en los barrios. a nosotros nos intrigaba esas largas charlas donde imaginábamos que eramos el centro de su conversaciones. Mientras ellas hablaban y soñaban con los sedosos cabellos rubios de Richard Clayderman o la voz delicada y chillona del rubio de los Pecos. Que ignorante hemos sido siempre los hombres cuando se pone delante una mujer. Luego, cuando fuimos más mayores, jugamos juntos a las cerillas,así fue como surgieron los primeros besos. También se produjeron acercamientos en el cine de verano Autopista a la luz de la luna y de una pantalla donde hipnotizados por la música silvada de “La muerte tiene un precio” compartiendo una bolsa de pipas mafi y un roce de manos era como tocar el cielo.

EL BAR DEL CHINO

2013 enero 22

NIEBLASalgo de casa. me siento raro. No tengo ganas de hablar, ni de saludar, ni encontrarme con   gente conocida. Quizás sea porque hace poco  que acabo la bulliciosa Navidad y todavía tengo ocupado mi capacidad de ruidos con el estruendo de petardos o porque cuando salí a la ultima persona que vi en  televisión fue a Cospedal, no se de que estaba hablando, le quito la voz, no solo porque me caiga mal, sino en una búsqueda del silencio que no tuve en la última semana por culpa de esa moda de cambiar el entrañable soniquete de pandereta y zambombas por el la estruendosa pirotecnia.
Es lunes. Son las 22 h. La niebla borra la altura de los pisos. La calle esta casi vacía, solo veo, con ropa de estar en casa, a los que bajan a tirar la basura. Algunos llevan bolsas del super, otros las de cierre con asas  y hoy también he visto a una mujer que llevaba la basura en un cubo que vertió directamente en el contenedor.
En la calle huele raro, como a humedad. me meto en el bar del chino donde además de los clientes habituales  veo a personas nuevas, quizás venidas de otros barrios que seguramente busquen en la discreción nipona el anonimato  para beber sin freno o echar monedad a la máquina sin  miradas molestas.
Una señora de unos cincuenta  años, con un bolso blanco desteñido colgado en bandolera y una rebeca azul caladita de mercadillo, no deja de echar euros como si aquella ranura fuera el agujero de su felicidad aunque sea el agujero negro de su existencia. La señora mira de vez en cuando el reloj como si tuviera que estar en otro lugar  pero sigue atada a la máquina que la hipnotiza con la potencia de su voz metálica para que  deje su dinero, su tiempo y su vida.
Un señor silencioso: flaco, calvo, con una larga melena que intenta tapar las partes de la cabeza donde no hay pelo con un laberíntico peinado, se sienta en una banqueta sin dejar de mirar  la televisión con un vaso de tubo entre las manos lleno de whiski barato.
La comodidad,la proximidad, la resistencia al cambio y el cariño a la familia china es lo que me hace ir a este bar.
Mau cocina  mondogas, mollejas, hígados y tortillas de patatas como si las hubiera hecho toda la vida. Los ojos rasgados de los chinos son los que tienen una visión mas amplia para los negocios y sabe que el secreto de un bar son los aperitivos.
Vuelvo a casa. Deje puesta la televisión y me recibe Ramoncin. Hoy van a sacar a todos los que me caen mal, así que me siento  para escribir esta Plaza Alta desde la resignación. Ya vendrán días mejores.