Las Casas del Miedo | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es

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Israel J. Espino

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Las Casas del Miedo

Ilustración: Borja González Hoyos

Hoy es el aniversario del movimiento 15-M, así que, algo “indignada”, he recordado unas cuantas viviendas que lo mismo no tienen hipoteca. Pero ni por esas. Pocos querrán vivir en ellas. Son Las casas del Miedo de Extremadura. Y no. No hay solo una.

Quizás una de las más conocidas sea La Casa del Miedo de La Codosera, que entre El Marco y el Santuario de La Virgen de Chandevila, camino de Portugal, aún se yergue solitaria y  abandonada, ocultando alrededor de sus paredes los sucesos paranormales que se sucedían tanto en el  interior de la vivienda como en sus inmediaciones.

Cuentan que cuando la mujer iba a por agua al poner el cántaro en el poyete de la cantarera, se caía y se rompía, y lo mismo sucedía con los platos y otros útiles domésticos que se desplazaban de los lugares en donde se colocaban. Por las noches, aunque las puertas se cerraban con llave, se abrían solas. Pero lo peor estaba por llegar.

 

Un mal día un vendedor ambulante llamado Manuel Estrella transita por el camino con su carro de mulas, cuando al llegar frente a la casa los animales se plantan y se niegan a seguir adelante. De nada sirven los juramentos ni los palos administrados a las bestias. Las mulas se niegan a dar un paso más. El recovero, desesperado, hace venir al amo de la recua, quien tampoco consigue que estos se muevan del sitio. De pronto, y cuando más encendido estaba el amo contra las acémilas, recibe dos sonoras bofetadas en pleno rostro, sin saber de donde le han venido. Desde entonces se la conoce como “La Casa del Miedo“.

La Casa del Miedo de La Codosera (Fotografía: A. Briz)

 La incidencia de esos sucesos en el pueblo fue enorme y algunos llegaron a afirmar que el demonio vivía en este lugar, y que esto fue lo que dio lugar a las apariciones dela Virgen en Chandavila, ya que desde entonces no vuelve a suceder nada anormal, aunque comienza  a contarse la historia de que a partir de las 12 de la noche surgen siete cabezas de la casa que son en realidad siete fantasmas que se llevan a aquellos que estén cerca de la casa.

El terror que La Casa del Miedo provoca en los habitantes de las cercanías resulta de lo más idóneo para los contrabandistas, que en plena posguerra encuentran en esta casa abandonada y fronteriza un estupendo cuartel de operaciones en las horas nocturnas. Hoy aún está en pie, custodiada por inmensos zarzales y con  animales muertos entre sus ruinosas paredes.

No es la única “Casa del Miedo” que ha servido de centro de operaciones ilegales. En el centro de Hervás se levanta un vetusto caserón, actualmente convertido en viviendas. Ocupa, en la calle de Gabriel y Galán, los números 2, 4, 6 y 8. Es fácilmente identificable porque su larga fachada forma soportales, sostenido por seis columnas o pilares con extraños motivos templarios. Es La Casa del Miedo.

La Casa del Miedo de Hervás (Fotografía: Israel J. Espino)

Contaban  los ancianos que desde el anochecer hasta el alba, la casa era centro de ruidos extraños, gritos horripilantes, gemidos y lamentos espeluznantes, chirridos de máquinas infernales y hasta un arrastrar de rechinantes cadenas.

No era raro. En La Casa del Miedo estuvo la cárcel preventiva del Santo Oficio, y cuando los Trinitarios se fueron de Hervás,  al parecer un espabilado maturero alquiló la casa maldita para usarla como almacén de los productos que ilícitamente traía en sus frecuentes salidas.

 Afirmaba Noé Duarte,  recopilador de leyendas y tradiciones del pueblo,  que para evitar que las autoridades pudieran someterlo a inoportunas investigaciones, aprovechó el terror que la gente tenía a la casa para seguir manteniéndolo de forma habilidosa: ciertos días de cada semana, principalmente al oscurecer y en los sábados producía ruidos extraños, arrastraba grandes cadenas y exhalaba grandes gritos y lamentos con los que aterrorizaba y mantenía a distancia a los curiosos y a los posibles descubridores de sus oscuros manejos.

En la desamortización de Mendizabal, en el año 1836, la casa fue adquirida por un notario de Hervás, que la convirtió en cuatro viviendas actuales.

 

En Tornavacas también hay una Casa del Miedo. En el pueblo aún se recuerda cómo llegó hace años un pañero de Galicia con mucho dinero.

Los dueños de La Casa del Miedo le hicieron pasar con la excusa de comprarle paño, y lo mataron. Los vecinos, que lo habían visto entrar, pero no salir, se dieron cuenta de esa familia empezaba a prosperar en muy poco tiempo, gastando dinero y comprando fincas. La gente hablaba.

Pero el gasto inusual no fue lo único que cambió en esa familia. Pronto comenzaron a suceder cosas extrañas en la casa. Se oían ruidos, gritos, lamentos, se movían los muebles… y los fenómenos extraños comenzaron a extenderse también a las casas colindantes. En una de ellas se desplomó un vasar entero, y el pueblo lo tenía claro: era el pañero muerto,  que volvía del más allá para reclamar justicia.

Pero a la familia asesina no le salió barato el botín. Lo pagaron con terror, teniendo que soportar los fenómenos extraños en la casa durante cuatro o cinco generaciones. Fernando Flores del Manzano recogió en el pueblo la historia de labios que aún la recordaban:

 

... el pañero se aparecía en forma de gato (Fotografía: Jimber)

“… la tía V., pasó un miedo terrible mientras vivió en aquella casa. Daba tiritones de los sustos que pasaba por las noches. Decía que el pañero se aparecía en forma de gato. Pero lo peor fue una noche en que estando su alcoba bien cerrá, el espíritu del muerto se coló por la rejendija de la llave. Y cuando la tía V. se dispertó, vio delante de ella al pañero muerto, vestío con la ropa que entonces gastaban, y los paños cargaos al hombro. Decía que no la habló ni na… Pero la tía V. cogió las mantas y el cabezal y se vino pa en ca mi madre, y durmió en la bodega por una buena temporá.”

En Badajoz, en mayo de 1901, la casa número 24 de la plaza de San Vicente recibió el nombre  de La Casa del Miedo por los ruidos y destrozos de ropas  que “alguien” o “algo” infringía a sus moradores. Según cuenta Publio Hurtado, esta casa encantada fue “tema de las conversaciones de todo el vecindario hasta extremo de que, a título de información, se hayan ocupado de él los periódicos locales”.

Más de un siglo después los periódicos se siguen haciendo eco de noticias como ésta, aunque los diarios sean ya digitales y de las casas den mas miedo las hipotecas que los fantasmas.

 

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Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.meridasecreta.com


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