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Cinco castillos encantados para visitar en la noche de San Juan
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Israel J. Espino | 22-06-2015 | 19:29

 

Pocas noches tan encantadas como la noche de San Juan, y pocos lugares tan encantadores como los misteriosos castillos que jalonan las tierras extremeñas sirviendo de morada eterna a damas hechizadas, moras, hebreas o cristianas, que esperan eternamente a que algún aguerrido extremeño (o alguna valiente extremeña) ose desencantarlas.

Por si ustedes no tienen planes para esta noche, ahí van unos cuantos castillos extremeños con moradora encantada. Lo demás, corre de su cuenta.

Grifo del palacio de Galarza o casa de los Trucos, en Cáceres (Israel J. Espino)

Jariza y los anillos mágicos del castillo de Jaraiz

La infanta Jariza, según nos cuenta el insigne Publio Hurtado, continúa viviendo entre las ruinas del castillo de Jaraiz de la Vera gracias a un anillo mágico que lleva en su dedo corazón. Como digna antecesora de las brujas cacereñas pasa la noche de San Juan cabalgando por los aires sobre un grifo cuya parte superior es la de un águila gigante, con orejas puntiagudas, plumas doradas, afilado pico y poderosas garras. La parte inferior de un temible y gigantesco león, con pelaje amarillo y musculosas patas y rabo con plumas.

Y aunque el grifo es custudio de tesoros, la infanta Jarifa lo utiliza para volar en su lomo, de picacho en picacho, buscando nidos de águila entre las altas rocas de la Vera, esperando encontrar el huevo que lleva en su interior otro anillo con el que, por fin, pondrá fin a su hechizo.

Mientras la bella agarena recorre los picos puede usted aprovechar para buscar bajo el castillo un talismán con poderes mágicos, hecho de oro y piedras preciosas y con un peso superior a los 400 gramos que los árabes ocultaron. Afirma el investigador Alonso Corrales Gaitán que infinidad de personas, venidas algunas desde muy lejos, perdieron muchas horas en buscarlo, aunque puede ser que alguno perdiera algo más que el tiempo, ya que la bella Jariza es la custodia de este talismán, y  trata por todos los medios de engañar a los ambiciosos buscadores de tesoros.

Lo cierto es que hacia el año 725 el caudillo árabe Abadaliz construyó el castillo de Jariza, que daría su nombre a la población, alrededor del cual se instalaron árabes, cristianos y judíos, y del que subsisten restos en las casas del soportal alto de la plaza, donde actualmente se encuentra el ayuntamiento.

castillo de Peñafiel o Racha Rachel, cerca de Zarza la Mayor (Hoy)

La juguetona mora del castillo de Racha Rachel

Otra bella mora encantada que se entretiene con el personal habita en las ruinas del legendario  castillo de Peñafiel, (también llamado de Racha Rachel, o Roca de Raquel)  no lejos de Zarza la Mayor. La bella Rachel posee un talismán con forma de una esferita de oro, gracias al cual se transforma en rana o en gentil paje, que enloquece, bajo esta última  forma, con su labia y sus melindres, a las muchachas del contorno. Aunque a esta me da la impresión de que no tiene mucho interés en que la desencanten…

El castillo de Segura de León (Jimber)

La Dama del castillo de Segura de León, la contadora de estrellas

Segura de León, bella población con tesoro y con castillo, cuenta también con su hechizada particular, la antigua señora de la fortaleza, que está condenada, para salir de su encantamiento, a contar todas las estrellas que tachonan el cielo de Segura en la noche de San Juan. Su desencanto estriba en que llegue a contar en una noche las estrellas que tachonan la bóveda celeste, tarea que siempre llega a interrumpir la aurora que, al desplegar sus inmensas cortinas de luz, ocultan a los ávidos ojos de la contadora un resto de “lamparitas del cielo”, obligándola a repetir el recuento a la siguiente noche…

La Melusina del castillo de Montánchez

El castillo de Montánchez (A. Briz)

También esta noche mágica de San Juan se enciende misteriosamente una luz entre las almenas del castillo de Montánchez, y su resplandor puede verse desde el pueblo, y aparece una doncella al abrirse una de las almenas del castillo con una vela encendida y un libro en ristre, en el que escribe conjuros maldiciendo o bendiciendo los campos de toda la comarca.

Hay voces, como la del historiador José María Domínguez Moreno, que afirma que se trata de una Melusina que logró que los cristianos tomaran el baluarte de Montánchez , ya que estando un sábado acampados junto a la fuente del Trampal “una enorme serpiente de largos cabellos atravesó por medio de las mesnadas cristianas sembrando el pánico entre los caballos ya dispuestos para el ataque. Antes de que pudieran imaginar la serpiente había desaparecido de su vista. Los caballeros siguieron su rastro entre espesos y altos matorrales y no tardaron en dar con su guarida. Era ésta un amplio túnel que comunicaba directamente con el castillo. Y fue por este pasadizo por el que penetraría un grupo de los más aguerridos cristianos para tomar la fortificación. Sorprendentemente no encontraron rastro ni nunca supieron de la fabulosa culebra peluda que los había guiado hacia la victoria. Cuenta la leyenda que se trataba de una núbil princesa agarena que, cual Melusina, cada día final de semana tomaba forma de serpiente, aunque conservando su cabeza humana, y por el recóndito pasadizo bajaba hasta la fuente del Trampal a peinarse los dorados cabellos. Al considerarla culpable de la derrota su padre, el caíd, maldijo a la virgen mora, que desde aquel fatídico día vive transformada en sierpe bajo las huras del castillo. Sólo la noche de San Juan recobra su forma de mujer y se la ve pasear sobre las almenas portando en la mano una vela encendida”.

El aljibe del palacio de las Veletas, en Cáceres (Ángel Briz)

La Mansaborá del Alcázar de Cáceres

Algo parecido le ocurrió a la “Mansaborá”,  la princesa mora hija del Caid de Cáceres, que se enamoró de un capitán cristiano al que daba acceso al Alcázar por una galería subterránea llamada “Mansa Alborada” que avanza, tortuosa,  soterrada y ya obstruida hasta la ronda de las huertas. Los encuentros galantes se suceden hasta que el capitán utiliza el pasadizo para acceder con todo su ejército y  ganar la ciudad.

El Caid maldice a su  hija y a sus ayas, transformándolas en una gallina y varias polluelas de plumaje de oro recamado de piedras preciosas, que solo pueden salir del túnel donde quedaron encerradas las noches de San Juan (otros afirman que en San Jorge), para andar por los tejados y aljibes de la casa de las Veletas (únicos restos de su castillo árabe) lanzando lastimeros píos a la luna…

 

 

Sobre el autor Israel J. Espino
Mitos, creencias y leyendas de Extremadura http://extremadurasecreta.com/

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