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Israel J. Espino

Extremadura Secreta

De castillos, tesoros y fantasmas

Ilustración: Borja González

Hemos hablado de tesoros, hemos hablado de fantasmas y hemos hablado de castillos, pero hoy vamos a conocer a los fantasmas de los castillos que custodian tesoros. O al menos de algunos…

Ya os hablamos, en otra ocasión, de La torre de las Siete Ventanas de la Alcazaba de Badajoz,  que cumple todos los requisitos para entrar hoy a jugar con nosotros.  Al parecer, esta Torre alberga un tesoro de grandes cantidades de doblas y escudos. La existencia de este tesoro tiene inquietos a los moradores de la ciudad, quienes aguzando el ingenio intentan entrar en posesión de las riquezas, pero un fantasma con aterradoras vestimentas lo vigila con gran celo, dispuesto a liarse a dentelladas y rabotazos con todo el que intente hacerse rico a su costa. Otros afirman que el tesoro no está en la torre, sino a sus pies, enterrado a varios metros de profundidad y protegido por una maldición lanzada para dañar a quien logre encontrarlo.

Algo más al sur, en los alrededores de Almoharín, cercana  a la Sierra de San Cristóbal,  se encuentran los restos de un castillejo árabe bajo el que están enterradas cien monedas de oro metidas en cuatro bolsas de rico paño negro traído de Damasco. Pero hay que andarse con ojo, porque el tesoro está custodiado por el fantasma de un moro.

La encantada del castillo de Segura, condenada a contar estrellas (A. Briz)

Y en el castillo de Segura de Leon también existe un tesoro escondido entre sus muros, y un túnel que comunica con el exterior. En el castillo también habita el fantasma de una mora encantada que romperá su encantamiento si consigue contar las estrellas del cielo. Noche tras noche comienza a contar mirando al cielo desde la ronda de levante, pero cuando ya está rematando hacia poniente le sorprende el amanecer sin haber terminado su difícil labor.

En la localidad fronteriza de Alconchel se recuerda aún hoy a la Zaragutia Mora con un programa de actos que incluye jornadas, rutas nocturnas y actuaciones musicales. La Zaragutia Mora es una de las leyendas que se cuentan en torno al Castillo de Miraflores, según la cual un fantasma vigila entre las rocas un rico tesoro de la época árabe.

El castillo de Monfragüe está sembrado de perlas preciosas (Jimber)

Y en el castillo de Monfragüe  si no se tiene la suerte de encontrar el cordero negro y los veinte quintales de oro que oculta, no hay más que ser observador para  llevarse un grato y caro recuerdo, porque toda la zona está repleta de perlas encantadas lloradas por el fantasma de una bella princesa mora llamada Noeima, hija del alcaide moro. La leyenda es parecida a la de la Mansaborá: Estando el castillo sitiado por los caballeros cristianos, Noeima se enamoró perdidamente de uno de ellos, al que comenzó a ver en secreto y al que, finalmente, acabó por revelarle la existencia de un pasadizo secreto que daba entrada al corazón de la fortaleza. Los cristianos, como Dios manda,  utilizaron la información para tomar el castillo una noche, y Noeima fué maldita por su padre y condenada a permanecer en el cerro por toda la eternidad, en castigo por su traición. Dicen que, todavía hoy, en las noches de tormenta se ve al espíritu de Noeima vagando por el monte, llorando lágrimas que se convierten en perlas.

Así que cuando anden cerca de un castillo extremeño permanezcan atentos al fantasma, porque cerca se oculta, sin duda, un valioso tesoro.

Porque esto, amigos, es tan cierto como muertos están los que me lo contaron.

Leyendas y creencias de una tierra mágica

Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.extremadurasecreta.com


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