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	<title>Extremadura Secretagrimorio &#8211; Extremadura Secreta</title>
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	<description>Leyendas y creencias de una tierra mágica</description>
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	<title>grimorio &#8211; Extremadura Secreta</title>
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		<title>El libro del Tesoro: guía práctica para buscadores</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 13:15:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Extremadura Secreta]]></category>
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		<description><![CDATA[Puede que el lector, después de haber leído uno de nuestros muchos artículos, se vea tentado a emprender la búsqueda de algún tesoro legendario por nuestras tierras, o quizás haya localizado la ubicación de alguno de ellos y haya decidido probar suerte. Debe, sin embargo, tener en cuenta el buscador de tesoros que no es [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_998" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-998" class="size-medium wp-image-998" title="anticuariospeque" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque.jpg" alt="" width="270" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque.jpg 1654w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque-271x300.jpg 271w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque-768x850.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/anticuariospeque-925x1024.jpg 925w" sizes="(max-width: 270px) 100vw, 270px" /></a><p id="caption-attachment-998" class="wp-caption-text">Borja González Hoyos</p></div>
<div class="mceTemp">
<div class="mceTemp"></div>
<p style="text-align: justify;">Puede que el lector, después de haber leído uno de nuestros muchos artículos, se vea tentado a emprender la búsqueda de algún<strong> <a title="El Príncipe Bura y otros tesoros del Jalama" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/08/02/el-principe-bura-y-otros-tesoros-del-jalama/">tesoro legendario</a></strong> por nuestras tierras, o quizás haya localizado la ubicación de alguno de ellos y haya decidido probar suerte. Debe, sin embargo, tener en cuenta el buscador de tesoros que no es tan fácil hacerse con uno, pues al margen de los que se encuentran protegidos por<strong> <a title="Seres de los pozos: Encantos Mancebos y sus hilos de oro" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/06/15/seres-de-los-pozos-encantos-mancebos-y-sus-hilos-de-oro/">encantos</a>,<a title="Extremadura: Moros en la Costa  (Dulce)" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/04/20/el-oro-y-el-moro/"> moros</a>, <a title="Los ruidosos duendes extremeños" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/08/24/los-ruidosos-duendes-extremenos/">duendes</a></strong> o <strong><a title="Serpientes monstruosas y otras bichas" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/05/08/serpientes-monstruosas-y-otras-bichas/">serpientes dragoniles</a></strong>, existen causas mucho más terrenales por las que algunos tesoros se han buscado con ahínco  y no se han encontrado jamás.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;">Una de estas razones terrenales es la actual ausencia de aquellas señales que los ocultadores de tesoros dejaron para localizarlas, señales que han sido borradas por el paso del tiempo, ocultas entre la maleza o cubiertas por el musgo. Las fuentes se secan, los pequeños seísmos mueven las piedras y la mano del hombre las modifica, bien construyendo sobre ellas o bien porque, al buscar el tesoro y no hacerlo bien, no lo encontraron, pero destruyeron o inutilizaron las señales que llevaban hasta ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">También hay que recordar que hay<strong> fuentes</strong>, <strong><a title="Extremadura: el mapa del tesoro" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/03/09/extremadura-el-mapa-del-tesoro/">valles</a></strong>, <strong><a title="La piedra del tesoro" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/03/19/la-piedra-del-tesoro/">canchos</a></strong>, <strong><a title="Los peligrosos tesoros de las  cuevas hurdanas" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/08/29/los-peligrosos-tesoros-de-las-cuevas-hurdanas/">cuevas</a>,</strong> <strong><a title="Las monstruosas serpientes del Río Hurdano" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/08/10/las-monstruosas-serpientes-del-rio-hurdano/">arroyos</a>, <a title="El tesoro del castillo" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/09/24/el-tesoro-del-castillo/">castillos</a></strong> y hasta <strong><a title="Los tesoros de las Villuercas" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/02/05/los-tesoros-de-las-villuercas/">sierras</a></strong> con el mismo nombre en diferentes zonas de Extremadura, y hasta a veces en una misma zona, por lo que es fácil buscar donde no es.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra dificultad añadida es que esas mismas<strong><a title="Extremadura: el mapa del tesoro" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/03/09/extremadura-el-mapa-del-tesoro/"> fuentes, valles, peñascos, arroyos, castillo y sierras</a></strong>  han cambiado con el tiempo sus primitivos nombres. Esto sucede sobre todo en castillos, de los que algunos ya no quedan ni restos y suele haber incluso confusión acerca de su verdadero nombre, como con el castillo de Monfragoso, del que ya hablamos en alguna ocasión.</p>
<div id="attachment_999" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-408.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-999" loading="lazy" class="size-medium wp-image-999" title="martintrevejo (408)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-408.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-408.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-408-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-999" class="wp-caption-text">Las señales pueden moverse... (Jimber)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Lo que es indudable es que nadie se arriesga a buscar un tesoro son poseer al menos alguna página de los legendarios<a title="Grimorios, Ciprianillos y Gacetas de Tesoros" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/04/24/grimorios-ciprianillos-y-gacetas-de-tesoros/"> <strong>Libros de Tesoros de los que ya hablamos y tantos conocemos, esos grimorios o ciprianillos</strong></a> que indican (a veces con pelos y señales), donde hay que cavar, escarbar, excavar o escalar para encontrar las riquezas.</p>
<p style="text-align: justify;">El siglo XIX es especialmente rico en la búsqueda de tesoros, y se escriben no pocas obras relativas a su localización, llegándose a pagar fuertes sumas de dinero por su adquisición o por simple lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">El escritor extremeño <strong><a title="Elías Dieguez Luengo" href="http://www.laopiniondetrujillo.com/articulo/sociedad/centenar-fotografias-y-trabajos-conmemoran-centenario-elias-dieguez/20131216111653001824.html" rel="external nofollow">Elías Diéguez Luengo</a></strong> afirmaba en la década de 1990 que poseía, entre otros, un estupendo ejemplar encuadernado con 396 páginas de papel amarillento, manuscritas. El título, nada sencillito, es el de <em>“Libros de tesoros antiguos enterrados, copiados, comentados y arreglados y añadidos con noticias y notas por <strong>D. Vicente Maestre y Calbo</strong>, vecino de Coria. Año de 1860, con noticias de algunas ruinas de grandes poblaciones romanas en la provincia de Extremadura</em>”. Este libro tiene el mérito de ser recopilación de los libros de tesoros  escritos por Jacinto Pascual Pérez, de Valverde del Fresno;  D. Serafín Palomar, D. Pedro Alarcón, Pascual de Juan, Antonio Córdoba, Rafael Frades de Hoyos; Tía Juana, de Alcántara,; y Agustín Piñero. Finaliza este libro manuscrito con detallados índices de pueblos , valles, ríos, sierras, castillos, fuentes, peñas y grabados en las piedras. Según esta curiosísima obra, 714 tesoros hay en Extremadura y en la parte vecina de Portugal.</p>
<div id="attachment_1001" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-109.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1001" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1001" title="martintrevejo (109)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-109.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-109.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2014/06/martintrevejo-109-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1001" class="wp-caption-text">Los buscadores de tesoros se guían por señales y viejos libros (Jimber)</p></div>
<p style="text-align: justify;">En el prologo del libro Maestre reconoce que “<em>profunda risa excitará en algunos la lectura del título de este libro y creerán que me he vuelto loco y creerán apócrifos, obra de algún chusco o mal intencionado y de ningún valor, los libros de que  me voy a ocupar y que por consiguiente es una verdadera locura dedicarse (…) a su búsqueda o exploración. Otros por no arrastrar el ridículo, no son exploradores. Yo era de la opinión de considerar apócrifos tales libros, pero una porción de circunstancias y noticias  me han convencido (…) de lo contrario, y que esos libros contienen un gran fondo de verdad, si bien desfigurado y exagerado por error de los copistas y hasta con mala intención , que han sacado muchos tesoros de los que ellos contienen, y por esto y por la acción del tiempo y la mano del hombre han hecho desaparecer gran parte de los signos exteriores, es difícil su búsqueda y expuesta su exploración a ser estéril, pero (…) dista mucho de ser una locura (…)”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, Don Vicente, como otros eruditos, no empleo solo la pluma para escribir sobre tesoros, sino también el pico para encontrarlos. Pero su suerte o su desgracia la contaremos otro día, que hoy ya  hemos manejado bastante el teclado y es hora de coger la pala. La gloria o el polvo nos esperan.</p>
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		<title>Grimorios, Ciprianillos y Gacetas de Tesoros</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 22:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Extremadura Secreta]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Oculta]]></category>
		<category><![CDATA[Tesoros]]></category>
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		<description><![CDATA[Aprovechando que ayer fue el Día del Libro quiero recordarles que quien tiene un libro tiene un tesoro. Y contarles que quien tiene determinados libros tiene cientos de ellos.  Los tesoros  extremeños pueden ser de dos tipos: “encantados” y “reales”. Estos últimos son las riquezas que alguien ocultó por diversos motivos y, que más tarde [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Aprovechando que ayer fue el <strong>Día del Libro</strong> quiero recordarles que quien tiene un libro tiene un tesoro. Y contarles que quien tiene determinados libros tiene cientos de ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Los tesoros  extremeños pueden ser de dos tipos: <strong>“encantados”</strong> y <strong>“reales”</strong>. Estos últimos son las riquezas que alguien ocultó por diversos motivos y, que más tarde no pudo volver a recoger, por lo que están al alcance del primero que acierte a encontrarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Para localizar estos fabulosos tesoros ocultos, los buscadores se apoyaban en leyendas trasmitidas oralmente de generación en generación, pero además se utilizaba como método infalible para encontrarlos los datos contenidos en <strong>Grimorios, Gacetas de Tesoros, Pliegos de Cordel</strong> o incluso libros como el “<strong>Ciprianillo</strong>” o “<strong>Libro de San Cipriano</strong>”, en cuyas páginas se detallan lugares donde se encuentran los tesoros escondidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Las clásicas gacetillas y libros de tesoros vieron la luz entre los siglos XVII y XIX. Daban pelos y señales sobre tesoros ocultos para todo aquel que quisiese probar fortuna y hacerse rico encontrándolos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> La explicación que se ofrece de la existencia de estas “listas de tesoros” es bastante ingeniosa, y remite a una vaga memoria popular de los grandes acontecimientos históricos y de los movimientos demográficos del pasado: Los pueblos históricos, tras muchos siglos en el país, se han hecho tremendamente ricos, pero llega una invasión –o, en el caso de los moros y de los judíos, una expulsión– que les fuerza a abandonar sus hogares y su país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Por la razón que sea –peso excesivo, prohibición o miedo a ser asaltados– los exiliados no pueden llevarse todo su oro ni todas sus joyas a su nuevo lugar de asentamiento, por lo que deciden esconder sus tesoros bajo tierra, en rocas o en castillos, para asegurarse de que en un lejano futuro ellos mismos o sus descendientes pudieran recuperar sus riquezas abandonadas.</span></p>
<div id="attachment_168" style="width: 852px" class="wp-caption alignright"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-168" loading="lazy" class=" wp-image-168" title="MARRUECOS-U-Ceuta-2012 (6)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6.jpg" alt="" width="842" height="534" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6.jpg 1600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6-300x190.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6-768x487.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/MARRUECOS-U-Ceuta-2012-6-1024x649.jpg 1024w" sizes="(max-width: 842px) 100vw, 842px" /></a><p id="caption-attachment-168" class="wp-caption-text"></span> <span style="font-size: 8pt;">Los libros de tesoros venían de Marruecos, de Ceuta o de Melilla (Fotografía: Jimber para Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Por desgracia para ellos, la mayoría de los exiliados nunca pudieron volver. Los tesoros se quedaban en el suelo extremeño, y sus listas permanecían en posesión de los descendientes bajo el cegador sol de <strong>El Cairo</strong>, la brillante luna de <strong>Constantinopla</strong>, las inmensas dunas de <strong>Túnez</strong>, las bellas medinas de<strong> Argelia</strong> o las tortuosas callejuelas de <strong>Marruecos.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Sólo de vez en cuando, un náufrago, un marinero capturado por los piratas argelinos, un viajante o –en tiempos modernos– un soldado que pasaba su &#8220;mili&#8221; en <strong>Ceuta</strong> o <strong>Melilla</strong>, conseguía hacerse con alguna de aquellas listas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La compraba, la robaba, o su dueño se la daba como regalo, sabiendo que él mismo nunca podría volver a España para recuperar las riquezas de sus antepasados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Las Gacetas  que hoy en día son conocidas en España son copias de aquellas listas originales, o al menos de parte de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Pero donde hay tesoros, también hay fraudes… Nos cuenta <strong>Publio Hurtado</strong> cómo a finales del siglo XIX, en <strong>Cilleros</strong>, un hombre se afanó durante años, prácticamente toda su vida, a fabricar falsos libros de tesoros. Se llamaba <strong>Bonifacio Montero</strong>, y escribía con tinta añeja en viejos papeles, con datos de lugares misteriosos que ocultan tesoros espléndidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Posteriormente sometió los escritos a los humos de la chimenea, y los enterró para que la humedad y el moho los envejecieran. Más tarde se las apañó para colocar estos libros o escritos en las manos de los investigadores menos avispados o más obsesionados con encontrar tesoros, de los que obtuvo importantes sumas de dinero a cambio de una ilusión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Sin embargo, no todos estos libros son falsos, y el pueblo sabe que todavía hay una gavilla de covachas, holgados refugios rocosos, regulares grutas y entalladuras abisales donde refulgen los tesoros que venían signados en aquellos libros que los antiguos denominaban &#8220;Las planas o libros moriscos&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> <em>“<strong>El libro verdadero de los aberes que quedaron los moros en la cristiandad cuando fueron despojados de ellos, que trajo el capitán Manuel Tavora y Barron en lo que estuvo cautivo en el imperio de Marruecos doce años, cuyo rescate se hizo por los padres de la redención  el año 1601”</strong></em> tiene un título de longuitud de Guiness, pero es un ejemplo perfecto de gacetilla de tesoros en Extremadura y su frontera con Portugal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">En él se da cuenta de numerosos tesoros que aparecen y aparecerán en estas páginas. Se trata de dos libros manuscritos que recopilan una serie de datos, al parecer obtenidos por este capitán a lo largo de su cautiverio, en interrogatorios realizados a medio centenar de personas entre prisioneros y familiares de los mismos; así como a algunos de sus propios carceleros y a otros musulmanes que realizaban distintas tareas en su prisión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> En sus orígenes estos volúmenes tenían cubiertas de piel de becerro, colocadas al parecer por el propio autor cuando ya estuvo libre, con la colaboración de los religiosos que lo rescataron. Con el paso del tiempo, éstas se deterioraron tanto que se perdieron, siendo sustituidas en el siglo XIX por otras mas normales realizadas en cartulina dura de color rojo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Se ignora por cuántas manos pasaron estos volúmenes antes de acabar en las de un anticuario que se los vendió al insigne bibliófilo extremeño <strong>Antonio Rodríguez Moñino</strong>. Actualmente se encuentra depositado en la <a href="http://www.bibliotecaspublicas.es/caceres/index.jsp" target="_blank" rel="noopener external nofollow">Biblioteca Pública de Cáceres</a>, pertenece al fondo bibliográfico <strong>Rodríguez Moñino</strong>, y ha sido puesta de nuevo en valor por el investigador cacereño<a title="Tesoros Escondidos en Extremadura" href="http://www.chde.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=530:tesoros-escondidos-en-extremadura&amp;catid=39:1997&amp;Itemid=56" rel="external nofollow"> <strong>Alonso Corrales Gaitán.</strong></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><a title="Tesoros Escondidos en Extremadura" href="http://www.chde.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=530:tesoros-escondidos-en-extremadura&amp;catid=39:1997&amp;Itemid=56" rel="external nofollow"> </a></span></p>
<div id="attachment_169" style="width: 836px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/martintrevejo-109.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-169" loading="lazy" class=" wp-image-169" title="martintrevejo (109)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/martintrevejo-109.jpg" alt="" width="826" height="554" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/martintrevejo-109.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/04/martintrevejo-109-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 826px) 100vw, 826px" /></a><p id="caption-attachment-169" class="wp-caption-text"></span> <span style="font-size: 8pt;">Cuentan que un tal Peralta, de San Martín de Trevejo, se hizo rico encontrando tesoros&#8230; (Fotografía: Jimber para Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Aún hay otro libro de tesoros que se supone que  trajo un religioso que residió bastante tiempo en Marruecos, y que murió en el convento de <strong>Ciudad Rodrigo</strong>, legándolo a su muerte a su sobrino <strong>Peralta</strong>, de<strong> San Martín de Trevejo</strong>, a quien la tradición atribuye el descubrimiento de tesoros, origen de la riqueza de sus hijos y nietos, y aún se supone que conservaban en el siglo XIX este maravilloso libro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> En 1860 el vecino de <strong>Coria</strong>, investigador y buscador de tesoros <strong>Don Vicente Maestre </strong>llegó a tener en su poder seis de estos libros, y murió convencido de la existencia de muchos de los tesoros consignados en ellos, ya que a algunos de las riquezas no las consiguió por los pelos, y solo encontró el hoyo donde excavaron y el murmullo de los lugareños que afirmaban que le tesoro ya lo había encontrado… un tal <strong>Peralta</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Pero de los cazatesoros extremeños ya hablaremos en otra ocasión. Porque aquellos que cambiaron los ríos de tinta por los ríos de oro tienen otra buena historia. Palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
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