Por estas fechas, con estos fríos, lluvia, y más tiempo en lugares cerrados, los catarros están al orden del día en nuestros hogares, afectando de forma especial a los más pequeños de la casa.
En blogs recientes , traté sobre la gripe y los resfriados, dando consejos generales, y ahora planteo los cuidados específicos de los catarros en los niños.
Ya sabemos que cuando un pequeño presenta tos, congestión nasal, mocos y fiebre durante el otoño-invierno, lo más probable es que tenga una infección catarral, mayormente producidas por virus. Es muy frecuente que todos los niños sanos y normales tengan varias infecciones catarrales durante el invierno (entre 7 y 14 al año), contribuyendo de forma natural a que las defensas del niño adquieran madurez y fuerza contra los distintos virus a los que estamos expuestos a lo largo de nuestra vida.
Estas infecciones víricas suelen curar espontáneamente, y la fiebre , no suele ser muy alta, dura con frecuencia hasta 4 días.
Uno de los síntomas más molestos es la tos, en estos procesos representa una defensa para limpiar las vías respiratorias, e irá cediendo poco a poco según el niño vaya superando la infección. El consejo más útil es realizar una buena hidratación, para facilitar que expulse las mucosidades, ofreciendo líquidos con frecuencia sin forzarle.
Los lavados nasales con suero fisiológico o preparados comerciales pensados para ello, son muy útiles para eliminar las mucosidades de la nariz y los senos paranasales.
Como la gran mayoría de estas infecciones son víricas no precisan el tratamiento con antibióticos. Salvo que presenten complicaciones en su evolución y sean prescritos por su médico/pediatra.
En algunos casos los catarros se complican y deberá volver a la consulta si observa:
“El objetivo de este blogs es proporcionar una guía general sobre Salud y no pretende ser un sustituto de la consulta con su Médico de Familia, respecto a la atención y tratamiento individual”.