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Autor: Jmfch
Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo
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José María Fdez Chavero | hace 18 horas| 0

El 1 de mayo es el día internacional dedicado a las personas trabajadoras, desde el acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889.

El trabajo es un derecho y un deber, un reto y un sueño, algo para lo que nos formamos durante largos y no siempre entretenidos años. Es el medio al que nos remite la tradición para indicarnos que es el sudor de nuestra frente el que nos debe proporcionar los medios necesarios para vivir.

En los últimos años, demasiados ya, ha sucedido algo muy curioso. Hemos pasado de ese molesto sudor de la frente, del esfuerzo y del estar cansado de hacer todos los días lo mismo a desearlo desesperadamente. Ahora estamos en una situación en la que somos capaces de coger lo que nos ofrezcan, por muy precario e inhumano que pueda resultar. Curiosidades de la vida. Me comentaba una chica sudamericana que a ella le pagan 6 euros la hora por limpiar. Es consciente de que se está pagando más, pero no puede rechazarlo porque sus familiares esperan con impaciencia el dinero que ella les manda a final de mes para seguir adelante.

El trabajo también tiene otros aspectos, además de ser una manera de ganarse la vida y de ayudar a la familia. Es también un camino para madurar y crecer, para valorar el esfuerzo y hacerse mejor persona. El trabajo recompensado con un salario es del que más hablamos porque ser el que nos mantiene en la sociedad, pero hay otros muchos.

Mencionar el del estudiante que hora a hora y examen a examen va formándose con la incertidumbre de su futuro profesional. Está el del abuelo que recoge con puntualidad exquisita al nieto para llevárselo a casa a comer porque los padres están trabajando. El del voluntario que transforma algunas de sus horas libres en un hermoso canto de gratuidad y se las regala a los demás con el único objetivo de ayudarles, y qué decir del continuo de los padres que no rehuyen ningún esfuerzo por los hijos.

Termino compartiendo mis deseos de que este derecho del que muchos miles de españoles y residentes en España no disfrutan se haga realidad en un futuro cercano. Será imprescindible la unión de todos, algo a lo que no siempre estamos dispuestos.

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Saber envejecer
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José María Fdez Chavero | 24-04-2017 | 6:04| 0

Envejecer es el resultado inevitable del cumplir años. Es un proceso que se inicia en el mismo momento del nacimiento y finaliza con la muerte. Es de duración limitada, de carácter individual, nunca se puede predecir y a su tiempo le denominamos existencia o vida. En ese proceso de vida interviene el propio sujeto, las personas que se relacionan con él y las condiciones socio ambientales. A medida que se van cumpliendo años se suceden etapas y cada una de ellas viene cargada de ilusiones, dificultades, objetivos y también de medios para irlas afrontando. Algunas se superan con facilidad y sirven para cimentar las siguientes y otras cuestan más, las hay que las recordamos con alegría y positividad y otras que están desdibujadas y llenas de recuerdos tintados de claroscuros.

Muchos logros alcanzados podremos utilizarlos y disfrutarlos a lo largo de toda la vida, como son las habilidades relacionales y comunicativas, las afectivas y profesionales… y otros se van perdiendo, se quedan obsoletos y trasnochados como determinados estilos comunicativos, o comportamentales, o facultades físicas o formas de la apariencia física, como el vestir, etcétera.

Saber envejecer es tomar conciencia, desde la mente y los afectos, que cada día trae nuevos retos, alegrías, metas… aspectos que pierden importancia, que desaparecen y otros que surgen nuevos o adquieren protagonismo en un momento determinado. Los adolescentes dicen adiós a ir a todos los sitios con los padres, los adultos dejan los  botellones, los treintañeros dijeron adiós a los exámenes en las aulas, los de cuarenta ya no hacen deportes de competición, y los de 50 no se plantean prepararse  oposiciones, ni los de 60 firman largas hipotecas y así cada etapa, hasta el final de la vida.

Saber envejecer es aceptar que todo tiene principio y fin, que se dicen muchos adioses pero también muchos saludos de bienvenidas. Se puede encontrar más sentido y goce al tiempo libre, al compromiso con los demás desde la gratuidad y el voluntariado. Saber envejecer es encontrar la satisfacción del deber cumplido, del compartir todo lo asimilado y conseguido en sus años vividos. Es disfrutar de cada momento, tanto del paseo como de la tertulia sosegada, del descanso merecido, de la lectura enriquecedora.

Envejecer supone seguir aprendiendo sin los agobios de antaño, es vivir desde el equilibrio personal, mental y espiritual, es no darse por vencido y es abrir nuevas vías de desarrollo. Envejecer no es hacerse viejo, porque lo viejo es caduco y empobrece y de lo que hoy escribimos supone dar vía libre a todas esas cosas que no se hicieron por falta de tiempo o de posibilidades.

Sí es cierto que asumir las pérdidas resulta difícil cuando no se vive desde la positividad que dan los nuevos descubrimientos. Mirar atrás nos lleva al tropiezo y a la caída y nos deja sumido en la impotencia del que no controla el paso de los años, por eso lo que nos queda es aceptar que la vida va siendo más plena a medida que se va viviendo y no al revés.Así es nuestra vida, nuestro mundo. Ambos mejorables y les invito y me invito a seguir trabajando para que podamos disfrutar de cada día que termina. Saber envejecer es dar gracias por cada atardecer y por cada amanecer.

Saber envejecer es estar en paz consigo mismo, con los demás, con el entorno y con Dios, si somos creyentes. Deseo para todos una feliz vida y un saber envejecer.

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El sentido de mi vida
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José María Fdez Chavero | 17-04-2017 | 9:00| 0

Me decía una persona soltera, sin hijos y sin pareja que su vida no posee la misma trascendencia que la de sus hermanos porque estos tienen relaciones de parejas y la obligación de sacar adelante a sus hijos. No estuve de acuerdo y así se lo manifesté. No estábamos teniendo en cuenta todas las variables presentes en este asunto del sentido de la propia existencia. Paso a explicarme.

Pienso en lo que nos rodea y cómo nos influye a la hora de dar valor a nuestras vidas, y llego a la conclusión de que no es el mucho tener lo más importante. Para ser feliz no es necesario gozar de cuantiosas posesiones porque creeríamos que los únicos llamados a ser felices son las personas ricas y nunca las consideradas pobres. No es más dichoso el de la casa con más metros cuadrados, o el del coche de mayor potencia, o de la nómina más abultada, aunque todo esto sí hace la vida más cómoda.

Nosotros analizamos e interpretamos lo que tenemos para después otorgarle un valor, y de éste dependerá el estar contentos con la casa, con el coche o el sueldo. La importancia de algo no solo procede de su valor objetivo, sino también de la interpretación subjetiva que hacemos. Me atrevo a afirmar que en este segundo aspecto radica el valor fundamental y duradero de las cosas. Podemos estar orgullosos y contentos con el apartamento, aunque sea pequeño, o con el coche utilitario o con el sueldo base porque son el resultado del esfuerzo personal y familiar.

 

Nuestra vida no encuentra su razón de ser en tener hijos o trabajo o padres. Lo descubre en el mero hecho de existir. Es la existencia la que le otorga el valor. Cada vez que respiramos nos dice que hay vida, que tenemos la posibilidad de estar bien, de cambiar, de mejorar y de avanzar en el difícil camino de hacerse persona.

En el sentido de la propia vida se pueden encontrar muchas tonalidades diferentes y cuando lo que nos rodea es valorado de forma positiva por nosotros, entonces adquiere tonos de alegrías, de entusiasmo, sosiego, madurez y si lo que tenemos no nos satisface entonces nos proporciona tonalidades de claroscuros, tristezas, llantos y melancolías. Por todo ello, es prioritario que en las casas, colegios, medios de comunicación y sociedad en general enseñemos a nuestros niños y jóvenes a reconocer lo que somos y a estar contento con lo conseguido con el esfuerzo diario, que el ser está por encima del poseer.

Transmitamos también que cuando el corazón deja de latir y los latidos desaparecen, las vidas de todos se igualan en la muerte y ya todo da igual, menos para los que creemos que el ser humano es un ser trascendente, llamado a salir de sí mismo para encontrarse con los demás seres de la naturaleza y con alguien al que llamamos Dios y que recibe otros nombres según las zonas del universo. Te deseo feliz día, base de la felicidad.

 

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Sistema educativo injusto por incompleto
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José María Fdez Chavero | 10-04-2017 | 9:33| 0

 

Las demandas de estas líneas están apoyadas por: las comisiones nacionales de educación de los partidos socialistas y popular; la asamblea de Extremadura; el Presidente de la Junta de Extremadura, por el Presidente del Partido Popular y por el partido PODEMOS extremeño; por el Vicepresidente del Consejo Nacional de Educación; por el Secretario de Educación de la Junta; por más de un millón de personas representadas por sus políticos locales; por muchas AMPAS, asociaciones…Estamos a la espera de ser citados, solicitud de comparecencia hecha el 21 de noviembre de 2016, para la Comisión Parlamentaria para las políticas integrales de la discapacidad.

Atrás quedaron esas maneras lastimeras y eternamente infantiles de tratar a las personas con menos capacidades intelectuales. Ya se suprimieron las puertas cerradas de los centros asilares en los que pasaban casi toda la vida vagando por largos pasillos y reducidos patios. Se abrieron las propias casas para que salieran al mundo a compartir sus días, a formarse y estudiar, a disfrutar de cumpleaños, pasear por los parques, bañarse en las piscinas y gozar con las películas de cines. Las calles también son de ellos.

Tenemos un sistema educativo incompleto e injusto con los estudiantes que necesitan adaptaciones, no porque no se esfuercen sino porque necesitan más tiempo y algunos cambios. Todos los niños tienen el derecho y la obligación de acceder al sistema educativo. Se inicia con los tres años de la enseñanza infantil, para continuar con los seis de la primaria y se completa con los cuatros de la llamada enseñanza secundaria obligatoria, más conocida como ESO. Nos guste o no, así está establecido mientras no se cambie de nuevo. La inmensa mayoría de niños y adolescentes tienen una formación reglada obligatoria. Hay una minoría a la que se le hará una serie de adaptaciones curriculares para adecuar contenidos y metodología, que deberíamos revisar porque muchos docentes no están formados y no lo hacen o lo hacen mal. Al final de esos años, la mayoría puede obtener un título que les capacita para seguir estudiando o para afrontar la vida laboral.

Lo incompleto e injusto procede del diseño formativo curricular de los menos capacitados desde el punto de vista cognitivo, es decir, de aquellos que precisan adaptaciones curriculares significativas. Al final de los sus estudios obligatorios, no tienen reconocimiento oficial de sus logros ni de sus muchos esfuerzos y a partir de ahí se entra en un sin sentido y en un vacío formativo en cuanto nuevos itinerarios educativos.

No puede ser que a los padres de estos alumnos y a ellos mismos se les plantee solo tres opciones: repetir uno o dos años más sin saber para qué aunque haya superado los objetivos planteados, que pase a un centro de educación especial ocupacional o que se  quede en casa. Respeto esas opciones si nacen de la decisión libre del chico y de la familia, pero no si son las únicas opciones posibles. Es de justicia diseñar una formación profesional, unos ciclos formativos adaptados, que les capacite laboralmente. Ciclos con sus objetivos a alcanzar y con unos requisitos a cumplir, diseñados por expertos en educación.

¿No hay nadie con acceso a los foros donde se legisla y que haga suya esta bandera de lucha por erradicar esta injusticia? La política no sirve para nada si no es para construir una sociedad más justa, de todos y para todos.

 

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Un mundo nuevo
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José María Fdez Chavero | 05-04-2017 | 5:33| 0

“Quiero un mundo nuevo, mi corazón no lo compra el dinero, quiero palmas que acompañen a mi alma… Resurrección”.

Los aficionados a la música moderna reconocerán esta breve estrofa de una hermosa canción del grupo Amaral. Con pocas palabras transmiten muchas ideas e ilusiones, como el querer un mundo nuevo, ese con el que soñamos muchos de nosotros cuando estamos despiertos y que desaparece cuando nos quedamos dormidos (misterios de los sueños). Un mundo en el que el corazón, sentimientos y afectos, no se someta a los valores de un mundo dominado por la fama y el figurar, por la fuerza y la agresividad, por el dinero que compra verdades y vende mentiras, con el afán de tener cada día más aunque sea a costa de los que van teniendo menos.

El Ser por encima del Tener. Es el sabor de las cosas bien hechas, es el mundo del disfrute de la vida, de la contemplación de lo bello, de la solidaridad con la persona que sufre, del apoyo al débil y al que no tiene las mismas capacidades ni oportunidades. Es el mundo en el que se enseña al que no sabe, se le da pan al hambriento y agua al sediento, en el que el hombre forma piña con sus circunstancias, en el que se reconoce el esfuerzo individual y colectivo aunque no se haya alcanzado la meta (como diría nuestro gran Picaso, “no sé si algún día me llegará la inspiración, pero si me llega seguro que me encontrará trabajando).

Un mundo en el que el toque de las palmas, tan usadas en nuestra querida España, acompañan al amor que comparte deseos, a las miradas que coinciden en el tiempo, al dolor del que ha partido para inmortalizarse en una vida futura y en el recuerdo de los que le quisieron y compartieron vida.

El mundo en el que se escucha al que no tiene voz y se guía al que no ve, ya sea por problemas físicos o porque no quiere ver, en el que se deja nacer al que lo pide con su crecimiento silencioso e indefenso, en el que se anima al que lo pasa mal y se encuentra desesperado porque perdió el trabajo o la salud o el sentido de la vida.

Y que ello acompañe a mi alma, a mi mismidad, a mi realidad más profunda de persona que desea seguir madurando y creciendo en sabiduría, en amor, en entrega a los demás y al que ha hecho posible todo esto y que nosotros conocemos con el nombre de Dios y que otros le denominan de otras formas.

Termina esta magnífica canción con la palabra clave de ese mundo nuevo, Resurrección, palabra con la que nos hemos criado y crecido la mayoría de nosotros. Es la palabra con la que decimos adiós al mundo antiguo y perecedero, al de la calamidad y soledad, al mundo de la oscuridad y de la muerte, de la viudedad y de la orfandad, al de la esclavitud de la droga y del vicio para dar la bienvenida al mundo de la esperanza y de la gloria, al mundo soñado y que nos ayuda a ir superando nuestros propios límites.

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.