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La flor extremeña de la Navidad

2013 diciembre 23

 

¿Se imaginan una planta para la que la primavera comienza  el primer día del invierno y que el día de Navidad está totalmente cubierta de llamativas flores amarillas? Cuesta trabajo creer que exista, ya que la naturaleza parece funcionar en sentido contrario. Pues como si de un milagro de la Navidad se tratase, la Anagyris, que ese es el nombre de nuestra planta, inicia su ciclo vegetativo a principios de otoño. Le salen las hojas cuando las demás plantas las pierden, y en este momento los extremos de sus ramas se cubren de llamativas flores  de color amarillo; hasta en esto se diferencia de las demás plantas típicas de Navidad, como el acebo o la flor de Pascua, de rojo intenso.

Anagyris

Anagyris

En primavera ya tendrá frutos, unos curiosos altramuces de color negro,  y al inicio del verano perderá sus hojas, pues para ella esta época es su particular otoño. Se trata de un arbusto o arbolillo relicto de la flora subtropical que aún podemos encontrar en algunos lugares de Extremadura.

Solemos repetir con machacona insistencia que la naturaleza es sabia, y eso parece contradecirlo la Anagyris, que florece cuando prácticamente no hay insectos y tiene flores  llamativas, como para quererlos atrapar. Pero nuestra curiosa planta es también sabia, y no utiliza insectos como polinizadores sino algunas de las pequeñísimas aves que viven en nuestro entorno, como currucas y mosquiteros,  que van de flor en flor libando y llevando el polen para fecundar nuevas plantas.  Realizan de manera magistral la labor que tantas veces hemos visto a los diminutos colibríes en las selvas tropicales. Es una planta ornitófila y por tanto no necesita que existan insectos para ser fecundada.

Es uno de los vegetales más llamativos y excepcionales de la flora de Extremadura y convierte el solsticio de invierno en su particular solsticio de primavera,  floreciendo por Navidad. Por eso he querido que sea mi particular Flor de Pascua, para con ella felicitar la Navidad y el Año Nuevo a todos y, de manera especial, a mis amigos,  que comparten con la Anagyris el ser seres excepcionales que bien merecen también estar estricta y cuidadosamente protegidos.

Por José María Corrales Vázquez

Peligro jabalíes sueltos

2013 agosto 20

Ya sé que no es noticia que un hombre se adentre en las zonas más vírgenes de un espacio protegido, incluso que construya una casita en medio de un paraje magníficamente conservado o que quiera navegar por el corazón de nuestro único parque nacional. Lo que sí es noticia, es que manadas de jabalíes bajen a la ciudad de Cáceres y se alimente en las rotondas que nosotros hemos creado sin duda en lo que antes era una bajada natural de la montaña a la Vega del Mocho.

Huellas de jabalíes junto a la Comandancia de la Guardia Civil

Huellas de jabalíes junto a la Comandancia de la Guardia Civil

Y es noticia, que si no se toma en serio será trágica noticia, que estos animales en número de hasta 11 ejemplares en grupos formados por padres, jabatos y rayones son un peligro para la circulación y pueden serlo para las personas, ya que con los jabalíes no se juega.

De momento su presencia ya ha sido advertida por las autoridades, pero no parce que se haya tomado ninguna medida pese a la reiteración del avistamiento.

Ante una llamada del periódico HOY pidiéndome opinión, he visitado la zona en la que los animales han aparecido e incluso he subido a la montaña para tratar de averiguar la procedencia de los animales que llegan a la rotonda de la Universidad Laboral. En ella, su presencia es evidente ya que el suelo ha sido totalmente removido especialmente en la zona cercana  a la montaña. Está claroque en lugar han encontrado lo que buscaban y que además les ofrecemos de manera generosa. He podido ver un par de perales que tienen en el suelo montones de magníficas peras esperando que los jabalíes den cuenta de ellas en un momento en el que es muy escaso el alimento en el monte.

He hablado con los vecinos del impactante Residencial Universidad y me advierten de que en el entorno de las últimas casas  durante el otoño e invierno se ven los suelos removidos por los jabalíes. Ahora han bajado y se han metido por el corredor que no está vallado y en el que existe agua y algo de alimento.

Ante esto, cabe preguntarse cómo hemos de proceder. En casos similares al que planteo, en Barcelona por ejemplo, se han capturado a los ejemplares con teleanestesia, estoy seguro que no faltarán buenos cazadores dispuestos a colaborar con las autoridades en tan noble causa. Lo que sí es desde todos los puntos de vista desaconsejable es tratar de acercarse a ellos, más si están en familia y acompañados de crías.

Está claro que cuando solo causan daños en huertas y jardines, las autoridades suelen mirar para otro lado,  pero en un lugar como éste donde los animales pueden causar graves daños se necesita una intervención urgente, y como siempre saben que estamos dispuestos a colaborar, salvo que como con los demás problemas ambientales de la ciudad nos hagamos el sueco o nos limitemos a poner una señal de: peligro jabalíes sueltos.

 

 

José María Corrales Vázquez

De higos y brevas

2013 julio 4

Seguramente habrá quien me corrija y piense que he cambiado la preposición al conocido refrán que empleamos cuando queremos decir que algo no volverá a ocurrir hasta pasado bastante tiempo. Pero no, intencionadamente he querido traer la frase para hablar del árbol que nos brinda tan preciados frutos  y al que solemos considerar como autóctono de nuestras latitudes, a pesar de proceder de Asia sudoccidental, y ser una especie correspondiente al género Ficus, característico de climas tropicales del viejo y del nuevo mundo, donde se desarrollan impresionantes árboles que podemos ver, a veces, en jardines de aclimatación de nuestro entorno.De higos a brevas

 

Es posible que alguien  hubiera pensado que de lo que hablaba en realidad es de la acepción sexual que las palabras higo y brevas tienen en nuestro entorno, y que relacionamos con la forma de los atributos femeninos, el pubis e incluso el útero materno, que nos recuerda a un higo invertido;  pero es más, el parecido se acentúa si yo les digo que el higo y la breva no son realmente frutos, sino un saco o almacén que tiene en su interior multitud de frutos procedente de millares de flores contenidas en lo que conocemos como sicono, que no es otra cosa que nuestros higos y brevas.

 

La higuera es un árbol que produce dos floraciones, no sé si esto son reminiscencias de sus congéneres tropicales, pero lo que sí es cierto, es que después del verano comienza a desarrollar unas pequeñas brevas que permanecen en el árbol durante el invierno, y que madurarán al final de la primavera, produciendo las apreciadas brevas que adornan en este momento las higueras de nuestro entorno. Junto a las brevas, podremos apreciar que existen un buen número de pequeños higos, que estarán maduros a mediados o finales de agosto. Es decir, el periodo que transcurre de brevas a higos es un tiempo corto, mientras que el que discurre entre higos y brevas es un largo tiempo, como muy bien nos cuenta la sabiduría popular.

 

Sin entrar en mucho detalle comentaré que algunas higueras, llamadas breveras, son una especie llamada bífera o refloreciente, es decir, que producen dos cosechas al año, pero no contaré hoy como se produce la fecundación de sus flores gracias a una pequeña avispa que se introduce en el interior del higo, llegando a perder sus alas, fecundando las flores internas contenidas en el sicono, un magnífico ejemplo de evolución y adaptación de especies; ni hablaré tampoco de las higueras conocidas como  cabrahigos o higueras macho, ni de la curiosa coincidencia de que la higuera sea el único ficus de hoja caduca. Será en otro post y esperemos que no sea de higos a brevas.

 

 

Por José María Corrales Vázquez

Tiempo de castañas

2012 noviembre 16

Los dos primeros fines de semana de otoño celebran en Cabeza la Vaca y Marvao las conocidas como fiestas de la castaña. He tenido el honor de pregonar la única de estas fiestas que se realiza en Extremadura, una oportunidad magnífica de aprender más sobre un árbol maravilloso, y un fruto con mucho por contar y mucho ya contado, y sobre todo de disfrutar de sus paisajes y su paisanaje.

Castaño de La Sangría

Castaño de La Sangría

El pasado verano estudiando los bosques del sur de la provincia de Badajoz nos acercamos hasta la comarca de Tentudía en busca de los castañares existentes en la zona, tratábamos de encontrar algún castaño o rodal de éstos que mereciera ser considerado como árbol monumental. Con la ayuda inestimables de dos agentes de medio ambiente, Nati y Nacho, conseguimos nuestro objetivo y hallamos un magnífico rodal de castaños en el paraje conocido como Palancares, haciendo frontera con la provincia de Huelva, y un árbol monumental con más de 9 metros de perímetro en La Sangría, a menos de dos kilómetros de Cabeza la Vaca, seguramente el castaño más grande de Badajoz

Mi admiración por el castaño creo que se debe a que, además de un árbol bello y útil, es una suma de sensaciones diferentes: es un fruto, un color, y multitud de olores y sabores. Un todo rural con un mucho urbano, el Paseo de Cánovas tiene su quiosco de venta de castañas asadas y hasta la capital de la Villa y Corte tiene en calles y plazas aromas de castaña.

¿Cómo debemos decir?: ¿tostadas o asadas?; si tostar es poner un alimento al fuego para que tome color sin que se queme, y asar, hacer comestible un alimento por la acción directa del fuego, mejor sería decir asadas, aunque si lo que utilizamos es una vieja sartén descascarillada a la que convenientemente abrimos agujeros con ayuda de una púa y un martillo, lo que hacemos es asar y tostar al mismo tiempo. Pero lo mejor para hacerlas es utilizar un asador de castañas hecho en barro por los alfareros de Salvatierra. Malos tiempos estos de las vitrocerámicas, las placas de inducción y los hornos de microondas para asar castañas, mejor los tiempos llamados de Maricastaña, que decían nuestros mayores, con sus braseros y fogones.

Ya ven que se trata de una palabra polisémica como pocas, que otorga gracia y frescura a nuestro lenguaje. Una castaña es el fruto del castaño, una vasija o frasco de forma semejante a la de la castaña que se emplea para contener líquidos, una especie de moño que con el pelo se hacen las mujeres en la parte posterior de la cabeza, una borrachera, una bofetada, un cachete, un golpe, un trompazo o choque, o una persona o cosa aburrida o fastidiosa.

Decimos de dos cosas muy distintas que se parecen como un huevo a una castaña y cuando ayudamos a alguien a hacer una tarea difícil o a resolver un problema, le estamos sacando las castañas del fuego, alguien está arrugado como una castaña, cuando el paso del tiempo inexorable hace estragos en la piel, y repartir castañas ya sabemos todos lo que es.

Alimento matahambre en épocas pasadas, único accesible a los desheredados de esta tierra, ocupa ahora los fogones de nuestros más prestigiosos cocineros y acapara las cartas de postre de nuestros restaurantes. Podemos tomarlas cocidas en leche , en púdin y puré, en mermelada y convertidas en licor o transformadas en el exquisito marrón glacé; o comerlas crudas o asadas o tostadas, en unos casos sentados en una agradable sobremesa o bien caminado por cañadas, veredas, cordeles y coladas que en esta época tienen el suelo tapizado de las verdes, amarillas, ocres y rojizas hojas de los castaños y robles, y de los erizones y bellotas de estos árboles.

 

Por José María Corrales Vázquez

Alucino en colores: Fucsia o magenta

2012 octubre 22

La pasada semana he tenido la suerte de volver a las Tierras de Hurdes y recorrer la comarca acompañando a un numeroso grupo de psicólogos de diferentes países, que participaban en el V Congreso de Psicología de la Vida en Positivo, juntos habíamos recorrido el año pasado Monfragüe y repetíamos la experiencia de leer el paisaje de esta zona del norte de Extremadura.

Fucsia o pendientes de la reina

Fucsia o pendientes de la reina

Volvía al Chorro de la Miancera y a los pueblos habitados del entorno de los ríos Hurdano y Malvellido, uno de mis rincones favoritos de nuestra tierra.

Pero no quería hoy hablar de Las Hurdes, sino de una planta y un color, eso si, es una planta cultivada de origen americano, pero muy extendida en Europa, que crece en balcones y pequeños arriates en El Cerezal, El Gasco, Fragosa o Martilandrán; se trata de la fucsia o pendientes de la reina, una planta de un llamativo color que se conoce por su nombre: el fucsia

Hasta hace no mucho tiempo todo el mundo utilizaba este nombre para definir un vivo color rojo sangre con una cierta tonalidad purpurea o violácea. Pues bien, por culpa de la globalización, ese nombre y ese color los estamos perdiendo con el empleo cada vez mayor del término magenta que es al fin y al cabo el mismo color.

El nombre se debe a que la planta denominada Fuchsia magellanica, produce un colorante llamado fucsina que aplicado sobre la lana y la seda da la misma coloración que las flores de la planta.

La nueva denominación de magenta, que poco a poco ha ido remplazando a la anterior, tiene su origen en clara referencia a la sangre derramada en la Batalla de Magenta, durante la segunda guerra de la independencia italiana, en la ciudad italiana de Magenta, con victoria de Napoleón III.

Vale por tanto que franceses, italianos e incluso los austriacos, que perdieron en la citada batalla, quieran llamar así a este color, pero yo al menos seguiré utilizando el nombre de fucsia cuando se me agote el cartucho de la impresora.

Y otro día hablaremos del cian.

 

Por José María Corrales

Es el momento de ver la flor quitameriendas

2012 octubre 10

 

Merenderas Cabeza de Vaca

Merenderas Cabeza de Vaca

Pasado el equinoccio de otoño, esa fecha única en la que el día tiene la misma duración que la noche y que el sol sale por el Este y se pone por el Oeste; en la que se inicia una nueva estación tras un largo, seco y caluroso verano, y con ella la duración de los días comienza a acortarse bruscamente, caen las temperaturas y aparecen en algunas zonas, lugares habituales de pastos de ovejas y rutas trashumantes, una planta de vivos colores rosas, con flores generalmente de seis pétalos, aisladas pero que a menudo crecen muy próximas unas a otras.

Decía Thomas S. Eliot que abril es el mes más cruel que hace brotar las flores de la tierra muerta, y a mi me parece aun más cruel ver cómo los pétalos de esta planta rompen y rasgan la tierra seca tras el verano, y de la minúscula cebolla o bulbo que ha permanecido enterrada todo el año se produce este maravilloso espectáculo de otoño.

Su sonoro nombre de quitameriendas es muestra del saber popular y hace referencia a que, cuando llegaba el otoño y los días se acortaban, los patronos suprimían la merienda que los jornaleros recibían para aguantar los largos días del verano.

Se la conoce también con otros nombres como merendera, lirios de otoños o lirios de campo; el nombre de despachaveraneantes también hacía referencia, asimismo, a la época en la que los visitantes que nos acompañan durante el verano deberían regresar a su tareas y lugares de origen.

La planta produce una finas hojas tras la floración, que son ricas en colchicina, un alcaloide que les sirve de defensa frente a los herbívoros dispuestos a consumirlas en una época en la que la presión sobre la vegetación es más alta.

La quitameriendas es un endemismo ibérico fácil de confundir con otros colchidos como el azafrán, con el que comparte coloración, morfología y época de floración. Aprender a distinguirlas es un buena actividad y resulta sumamente divertido.

Estos primeros días de otoño he tenido la suerte de disfrutar de algunas praderas de estas flores rosas, en las arenas que quedan de lo que antaño fue la prospera ciudad de Talavera la Vieja, que los romanos llamaran Évora la Carpetana o Augustobriga, y que desde los años sesenta parece sepultada bajo el Tajo, emergiendo sólo cuando el nivel de Valdecañas es tan bajo que podemos ver los restos de la antigua localidad.

El otro lugar en el que he visto grandes praderas de quitameriendas ha sido en las cercanías de Calera de León, en las proximidades del castaño más espectacular de la provincia de Badajoz, a caballo con la provincia de Huelva, el paraje conocido como Puerto de la Sangría.

 

Por José María Corrales

¿Crisis? ¿Qué crisis?

2012 septiembre 19
Tapiz en Cáceres

Tapiz en Cáceres

Ya sé que en estos tiempos, cuando tanta gente lo estamos pasando mal, el título que antecede a estas reflexiones puede resultar molesto, por no decir otra cosa, pero ha de ser una llamada a la reflexión para que nos demos cuenta que, en épocas como ésta, hay quienes no solo no lo están pasando mal, sino que esta situación la han convertido en una buena oportunidad de negocio y crecimiento.

Cualquier cacereño o persona que se acerque a Cáceres podrá comprobar que, en estos duros momentos, se está construyendo un gigantesco Mercadona en la carretera de Valencia de Alcántara entre Cáceres y Malpartida, que se acaba de reformar el Carrefour existente no muy lejos del anterior, que está en obras la ampliación del Lidl del Vivero, que se está finalizando un nuevo McDonalds en la Ronda Norte, y otras muchas obras que como ciudadano o bien no conozco o no han llamado mi atención.

Estas mismas circunstancias se están produciendo en otras ciudades de nuestro entorno, y el mejor ejemplo es el nuevo macrocentro comercial El Faro a la entrada de Badajoz desde Elvas inaugurado estos días de atrás con gran alarde mediático.

Tapiz en Cáceres

Tapiz en Cáceres

Evidentemente nada que objetar a que empresas con facturaciones millonarias amplíen su capital aun en periodo de crisis y generen puestos de trabajo en el futuro. Aunque a veces las obras se limitan a colocar edificios prefabricados con ayuda de potentes grúas en explanadas ya creadas, con lo que la mano de obra poco cualificada tiene pocas posibilidades de trabajar, incluso en la fase de obras.

Finalizadas las obras las empresas convocan a bombo y platillo las plazas, generalmente a modo de publicidad, ya que les bastaría acercarse a las oficinas del INEM para disponer de un listado sin fin de posible candidatos.

Muchas de estas convocatorias exigen estudios de Bachillerato a los participantes para tareas que no requieren estos estudios, de hecho no les preguntan qué modalidad de Bachillerato cursaron, aunque si quisieran podrían conseguir licenciados, e incluso doctores para ocupar las plazas de sus convocatorias.

Este verano se han cumplido 5 años desde que diseñé y llevé a cabo con la Unión de Pequeños Agricultores de Extremadura un gigantesco tapiz de frutas, que ocupó la Plaza Mayor de Cáceres durante cuatro días, a la manera del que cada cuatro años se realiza con flores de begonias en la Gran Place de Bruselas. Objetivo: llamar la atención de los ciudadanos sobre el precio que reciben los agricultores por sus magníficos productos, y además en aquel momento sumarnos a la candidatura de Cáceres como Ciudad Europea de la Cultura.

La experiencia me brindó la oportunidad de compartir muchas horas con los agricultores, cooperativistas, transportistas y por supuesto los representes de UPA, creo que aprendimos mucho, yo al menos así lo hice; de todo ello me llamó la atención un comentario que el responsable de una de las grandes empresas nacionales del comercio le había hecho a Lorenzo Ramos, presidente de UPA: “aunque nos regalaseis los melocotones, nosotros no los venderíamos por menos de 60 céntimos”.

Durante mucho tiempo pensé en este comentario y hasta bastante después no lo entendí. En una gran superficie no interesa vender melocotones a 50 céntimos, más del doble que lo que le pagan a los agricultores, que ya está bien, porque los ciudadanos se llevarían bolsas o cajas de estas frutas pero no comprarían las mil y una frutas de fuera de temporada y procedentes de destinos a menudo de allende los mares, expuestas a su lado. A las grandes superficies les interesa vender de todo, y si es posible mucho, y utilizan algunos productos solo como llamada, pero a precios convenientemente estudiados.

No voy a coger un carrito y entrar en una de estas grandes superficies, llenarlo y salir sin pagar, pero sí quisiera que reflexionásemos sobre esta locura que vivimos, y sobre cómo es posible que un español sea considerado como uno de los tres más ricos del mundo, o que una gran superficie de nombre absolutamente machista crezca sin parar, mientras cada día se cierran las tiendas de nuestros pueblos y ciudades, y a nuestros agricultores les imponen condiciones cada vez más duras para vender su productos.

 

Avefrías o aguanieves en verano

2012 agosto 30
por cacerescaparatehoy

Si hay algún animal cuyo nombre nos informe sobre su costumbre migratoria es el avefría, conocida en Extremadura con el nombre de aguanieves y en algunos pueblos como aguzanieves. Una ave migratoria que procedente de los territorios del norte de Europa llega a tierras extremeñas con los fríos otoñales, es decir: estamos ante una ave invernante como las grullas, que vienen a nuestras dehesas con el otoño y hacen las delicias de los ornitólogos y amantes de la naturaleza, en una época en la que muchas de nuestras aves han marchado a sus cuarteles de invierno, disminuyendo la alta biodiversidad ornítica de las primaveras y veranos extremeños. Aves invernantes que con la llegada de la primavera abandonan Extremadura para volver a sus norteñas tierras a reproducirse.

Hasta aquí nada anormal, la sorpresa es que este sábado he realizado un recorrido de campo por el entorno de la Vía de la Plata, a unos cinco kilómetros al sur de Cáceres, en la Dehesa del Trasquilón, donde se encuentra una preciosa casa palacio del siglo XVII, que en estos momentos está restaurándose, y que entre otros tesoros tiene en sus caballerizas varios miliarios de la Vía de la Plata, que han sido reutilizados como columnas para sujetar el techo de la nave. Pues bien, en el entorno de la casa se encuentra un embalse que, a pesar de que su nivel es bajo, aún mantiene una cantidad apreciable de agua. En el entorno de ese embalse había una interesante concentración de aves: garzas reales, cigüeñuelas, anátidas, limícolas y lo más sorprendente: dos bandos de aguanieves uno de ellos con más de 50 ejemplares. Evidentemente la mayor parte de las especies citadas son fáciles de ver en Extremadura en esta época, pero encontrar un centenar de aguanieves en pleno mes de agosto y con temperaturas cercanas a los cuarenta grados, resulta sumamente sorprendente. En aquel momento no llevaba cámara y ópticas para poder hacer una buena fotografía pero sí mi pequeña Lumix, suficiente para poder obtener un documento que muestre de forma fehaciente que un ave típicamente invernante se encuentra en un número importante en el entorno de Cáceres, en pleno verano; eso sí concentradas en un lugar donde el pequeño embalse utilizado como abrevadero se convierte, por culpa de la extrema sequía de este año, en un paraíso para las aves.

 

El aguanieve es una ave inconfundible por su característica cresta de finas plumas, pico muy corto y plumaje iridiscente en la cabeza, garganta, dorso y alas, negras con brillos verdosos metalizados. El vientre, en contraste, es blanco. La hembra presenta cresta más corta y tonos negros de la cabeza menos marcados.

 

Hice varias fotos de las aguanieves y de uno de los bandos que finalmente se perdió volando sobre los restos de la Mina La Unión, una de las numerosas minas existentes en El Trasquilón de Cáceres, que al comienzo de los años 50 explotaba diversos filones de cuarzo provistos de casiterita. Una mina que se mantuvo en explotación hasta los primeros años de la década de los 70, y en la que llegaron a trabajar hasta 150 obreros. En fin, uno de esos espectáculos extraordinarios que nos brinda el entorno de Cáceres, que, a pesar de su importancia, no consigue destacar ante el fulgor de la vieja ciudad monumental.

Destrozos en la Vía de la Plata

2012 agosto 27

Si existe en Extremadura un producto turístico verdaderamente competitivo, sin duda es la Vía de la Plata, un itinerario que cada año convoca a caminantes y peregrinos que recorren el viejo camino que unía Augusta Emerita (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga), y que es el más conocido de los caminos extremeños a Santiago. Numerosas investigaciones, estudios, e inversiones sirvieron para que el camino haya sido reconocido como el mejor conservado de la época romana, algo manifestado el pasado mes de julio en uno de los cursos de verano sobre Viajeros por España y Portugal, que se celebró en Extremadura y que convocó a especialistas de ambos países.

 

Estos valores y su cercanía, son una invitación a recorrer algunos de sus tramos y disfrutar de los múltiples atractivos situados en el entorno de la Vía, y así, el pasado  sábado realicé el recorrido del viejo camino entre Casas de Don Antonio y Cáceres. Visité Santiago de Bencáliz para ver el miliario reutilizado como columna del espacio porticado de la solariega casa, en medio de dehesas de encinas y alcornoques. A lo largo del camino se pueden ver también, miliarios empotrados en medio del cerramiento de algunas de esas dehesas, pero la sorpresa estaba por  llegar, impaciente me acerqué al miliario XXVIII, sin duda el mejor conocido y el más fotografiado de los muchos existentes en la Vía. Conocido como “el cartero” mantenía una oquedad en la que los caminantes suelen poner un papel debajo de una pequeña piedra anunciando su paso, dejando algún deseo o una señal a otros peregrinos, que recorran el camino tras ellos. La sorpresa del día fue que el viejo miliario había sido golpeado, pintado y con destrozos en los laterales de la oquedad; los trozos arrancados seguían al pie del miliario. Con ayuda de algún martillo o elemento contundente de forma salvaje han destrozado el miliario.

 

Con el disgusto ya en el cuerpo casi abandono la idea de seguir, pero aun así continuo hasta el Salor, esperando que el viejo puente me haga olvidar el tema del miliario, pero no, aquí la señalización ha sido arrancada, o los rótulos están torcidos, quemados…., en fin un verdadero desastre y una muestra inequívoca del abandono en el que se encuentra nuestro patrimonio. Si no somos capaces de conservar y proteger lo mejor  de nuestros monumentos, ¿qué estará pasando en nuestros pueblos?, ¿cuántos ecce homos y retablos pintados con Titanlux tendremos en nuestras iglesias?.

 

Pensé denunciar esto en comisaría, pero: ¿para qué?,  si nuestras autoridades no saben lo que pasa en un recorrido que miles de peregrinos hacen cada año, mejor que no invitemos a turistas y visitantes a venir a verlo, al menos no pasaremos la vergüenza de demostrar el abandono de nuestra tierra.

 

 

 

2012 Año trágico para las cigüeñas

2012 julio 18

 

 

 

 

 

 

 

Desde hace más de veinticinco años, vengo realizando el censo de cigüeñas de la ciudad de Cáceres, entre otros muchos lugares de Extremadura. Recuerdo que la primera vez que lo realicé fue a instancias de mi amigo Santiago Hernández, y lo hice acompañado de una joven y guapa estudiante de magisterio que se llamaba Ana Salas Blanco. A ambos nos unía la activa militancia en ADENEX, una recién creada y comprometida asociación ecologista que supo recoger el impulso y el compromiso de muchas gentes de Extremadura preocupadas por el medio ambiente en un difícil momento en el que muchas veces eran las propias administraciones quienes promovían acciones contrarias al patrimonio natural de Extremadura, que ellas deberían conservar.

Ana Salas nos dejó iniciado un camino que hemos seguido durante todos estos años: censar las cigüeñas de la ciudad y trabajar con los alumnos el acercamiento a la ciencia de la etología, tratando de que contabilicen los efectivos poblacionales y analicen el compartimiento de nuestras familiares zancudas.

Este preámbulo es justificación para decir que sabemos con bastante exactitud cómo ha evolucionado la población de cigüeñas de Cáceres, las medidas que se tomaron para aumentar la colonia urbana que por el año 1992 se encontraba en regresión, lo que motivó la celebración en nuestra ciudad del I Congreso Internacional de las Cigüeñas y el posterior aumento de su población hasta este año.

La sorpresa ha sido cuando hemos realizado el censo de nidos y pollos existentes en la Ciudad antigua y en la Ribera del Marco en 2012. Solo daré un dato: el pasado año en esta zona había más de trescientos pollos adornando palacios, torres, iglesias y espadañas de la ciudad y en algunos árboles y algún moderno edificio; este año a mediados de junio solo seis cigoñinos se encontraban en la ciudad. Es una verdadera tragedia que conviene conocer, analizar y estudiar si consideramos que el patrimonio natural de la ciudad antigua y la Ribera del marco es uno de los principales valores de nuestra ciudad y un complemento imprescindible de su rico patrimonio cultural.